Proverbios 22
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Más vale fama que grandes riquezas, más vale estima que plata y oro.
2El rico y el pobre se encuentran: a los dos los hizo Yahvé.
3El prudente ve el peligro y se esconde, los simples siguen adelante y lo pagan.
4Consecuencia de la humildad y del temor de Yahvé son la riqueza, el honor y la vida.
5Hay espinos y trampas en el camino del perverso, el que cuida de su vida se aleja de ellos.
6Educa al muchacho al comienzo de su camino * , que luego, de viejo, no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres, el deudor es esclavo de su acreedor.
8Quien siembra maldad cosechará desgracias, la vara de su furia será destruida * .
9El generoso será bendecido, por compartir su pan con el pobre.
10Despide al insolente y acabarán las riñas, pleitos y ofensas cesarán.
11Quien ama un corazón limpio y unos labios afables es amigo del rey.
12La mirada de Yahvé custodia el saber y confunde las palabras del traidor.
13El perezoso dice: «Hay un león fuera y en medio de la calle me matará.»
14Fosa profunda es la boca de la extraña: el enemistado con Yahvé caerá en ella.
15La necedad está atada al corazón del joven, la vara de la corrección lo separará de ella.
16El que oprime a un pobre para enriquecerse da a un rico para empobrecerse * .
17Presta atención y escucha las palabras de los sabios * , dispón tu corazón a mi experiencia;
18te gustará guardarlas en tus entrañas y ponerlas juntas en tus labios.
19Para que pongas tu confianza en Yahvé te voy a instruir hoy.
20Te he escrito treinta sentencias * de consejos y experiencias,
21para que conozcas con certeza la verdad, y puedas responder con la verdad a quien te envíe.
22No despojes al pobre, por ser pobre; no atropelles al humilde en el tribunal * ,
23porque Yahvé defenderá su causa y quitará la vida a sus opresores.
24No te juntes con el iracundo ni vayas con el violento,
25no sea que te acostumbres a sus sendas y pongas tu propia trampa.
26No seas de los que chocan la mano y salen fiadores de deudas,
27pues si no tienes con qué pagar, te quitarán la cama en la que yaces.
28No desplaces los antiguos linderos que fijaron tus antepasados.
29¿Conoces a alguien diestro en su oficio? Se pondrá al servicio de reyes y no de gente insignificante.