Mateo 14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Por aquel entonces el tetrarca Herodes, que se había enterado de la fama de Jesús,
2dijo a sus cortesanos: «Ése es Juan el Bautista. Ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.»
3Es que Herodes había prendido a Juan, lo había encadenado y encerrado en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo * .
4Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.»
5Y aunque quería matarle, temía a la gente, porque le tenían por profeta.
6Mas, llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías * danzó en medio de todos, y gustó tanto a Herodes
7que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese.
8Ella, instigada por su madre, dijo: «traeme aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.»
9El rey se entristeció, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le trajese.
10Así que mandó decapitar a Juan en la cárcel.
11Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, que se la llevó a su madre.
12Sus discípulos llegaron después, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.
13Cuando Jesús se enteró, se retiró de allí en una barca, aparte * , a un lugar solitario. En cuanto la gente lo supo, le siguieron a pie desde los pueblos * .
14Al desembarcar, vio tanta gente que sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.
15Al atardecer se le acercaron los discípulos y le dijeron: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya avanzada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.»
16Mas Jesús les contestó: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.»
17Replicaron ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.»
18Él dijo: «Traédmelos acá.»
19Entonces ordenó a la gente acomodarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiéndolos, dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la gente.
20Comieron todos y se saciaron. Y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.
21Los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
22Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
23Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar * . Al atardecer estaba solo allí.
24La barca, que se hallaba ya muchos estadios * distante de tierra, era zarandeada por las olas, pues el viento soplaba en contra.
25A la cuarta vigilia de la noche * vino hacia ellos, caminando sobre el mar.
26Los discípulos, viéndolo caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y se pusieron a gritar de miedo.
27Pero al instante les habló así Jesús: «¡Tranquilos!, soy yo. No temáis.»
28Pedro * le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.»
29«¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, en dirección a Jesús.
30Pero, al sentir la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!»
31Jesús tendió al punto la mano, lo agarró y le dijo: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»
32Cuando subieron a la barca, amainó el viento.
33Entonces los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.»
34Terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret.
35Los lugareños, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca, y le presentaron todos los enfermos.
36Le pedían que les dejara tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron curados.