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Marcos 3

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Entró de nuevo en la sinagoga, donde casualmente había un hombre que tenía la mano paralizada.

2Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado, para poder acusarle.

3Dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio.»

4Luego les preguntó: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban.

5Entonces, mirándolos con ira, apenado por su cerrazón de mente, dijo al hombre: «Extiende la mano.» Él extendió su mano y quedó restablecida.

6En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos * contra él, para ver cómo eliminarlo.

7Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea * ,

8de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él.

9Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran.

10Como había curado a muchos, todos cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle.

11Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»

12Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

13Subió al monte y llamó a los que él quiso. Cuando estuvieron junto a él,

14creó [un grupo de] Doce * , para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar

15con poder de expulsar los demonios.

16Creó a los Doce: a Simón, a quien llamó Pedro;

17a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno;

18a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo

19y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó * .

20De vuelta a casa, se aglomeró otra vez la muchedumbre, de modo que no podían comer.

21Sus parientes, al enterarse, fueron a hacerse cargo de él, pues pensaban que estaba fuera de sí.»

22Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el Príncipe de los demonios expulsa los demonios.»

23Él, llamándolos junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?

24Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no podrá subsistir.

25Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir;

26y si Satanás se alza contra sí mismo, quedará dividido y no podrá subsistir; habrá llegado su fin.

27Pero nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y saquear su ajuar, si antes no lo maniata. Sólo entonces podrá saquear su casa.

28Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean.

29Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón nunca; antes bien, será reo de pecado eterno.»

30(Es que decían que estaba poseído por un espíritu inmundo * .)

31Llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, mandaron llamarle.

32Había mucha gente sentada a su alrededor. Le dijeron: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.»

33Él les respondió: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?»

34Y, mirando a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos,

35pues quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

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