Lucas 17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vinieren!
2Le iría mejor si le pusieran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
3Andad, pues, con cuidado. «Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale.
4Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás.»
5Dijeron los apóstoles al Señor: «Auméntanos la fe.»
6El Señor respondió: «Si tuvierais una fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido * .»
7«¿Quién de vosotros, si tiene un siervo arando o pastoreando, le dice cuando regresa del campo: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’
8¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar y cíñete para servirme; y, después que yo haya comido y bebido, entonces comerás y beberás tú * ?’
9¿Acaso tiene que dar las gracias al siervo porque hizo lo que le mandaron * ?
10De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os han mandado, decid: ‘No somos más que unos pobres siervos * ; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer.’»
11De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaría y Galilea * .
12Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia
13y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!»
14Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y resulta que, mientras iban, quedaron limpios.
15Uno de ellos, viéndose curado, se volvió alabando a Dios en alta voz,
16y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le dio las gracias. Era un samaritano.
17Dijo entonces Jesús: «¿No quedaron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve?
18¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios, sino este extranjero?»
19Y añadió: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»
20Al preguntarle los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «La venida del Reino de Dios no se producirá aparatosamente,
21ni se dirá: ‘Vedlo aquí o allá’, porque, sabedlo bien, el Reino de Dios ya está entre vosotros * .»
22Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre * , y no lo veréis.
23Habrá quien os diga: ‘Vedlo aquí, vedlo allá.’ Pero no vayáis, ni corráis detrás.
24Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.
25Pero antes tendrá que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.
26«Como sucedió en los días de Noé, así ocurrirá también en los días del Hijo del hombre * .
27Comían, bebían y tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca. Entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
28Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y construían;
29pero el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo, que destruyó a todos.
30Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.
31«Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, que no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, que no se vuelva atrás.
32Acordaos de la mujer de Lot.
33Quien intente preservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
34Os digo que aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado, y el otro dejado;
35habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada, y la otra dejada * .»
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37Entonces le preguntaron: «¿Dónde, Señor?» Él les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»