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Levítico 27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Yahvé dijo a Moisés:

2«Comunica esto a los israelitas: Si alguien quiere cumplir ante Yahvé un voto relativo a una persona, la estimación de su valor será la siguiente: *

3si se trata de un varón entre veinte y sesenta años, se estimará su valor en cincuenta siclos de plata, en siclos del santuario.

4Mas si se trata de una mujer, el valor será de treinta siclos.

5Entre los cinco y los veinte años el valor será el siguiente: si es chico, veinte siclos; si es chica, diez siclos.

6Entre un mes y cinco años, el valor será el siguiente: para un niño, cinco siclos de plata; para una niña, tres siclos de plata.

7De sesenta años en adelante el valor será el siguiente: para un varón, quince siclos; para una mujer, diez siclos.

8«Si uno es tan pobre que no puede pagar esta valoración, presentará la persona al sacerdote, quien estimará su valor. El sacerdote la evaluará en proporción a los recursos del oferente.

9«Si se trata de un animal de los que se pueden ofrecer a Yahvé, tened en cuenta que todo lo que se entregue así a Yahvé es cosa sagrada.

10No se podrá cambiar ni sustituir ni bueno por malo, ni malo por bueno; y si se sustituye un animal por otro, tanto el permutado como su sustituto serán cosa sagrada.

11Mas si se trata de un animal impuro, de los que no se pueden ofrecer a Yahvé, se presentará el animal al sacerdote,

12quien lo tasará según que sea bueno o malo; y se aceptará su tasación.

13Si uno quiere rescatarlo, añadirá un quinto más a su valor estimado.

14«Si alguno consagra su casa, como cosa sagrada de Yahvé, el sacerdote la tasará, según que sea buena o mala. Habrá que aceptar la tasación del sacerdote.

15Si el que consagró la casa desea rescatarla, añadirá la quinta parte al precio de su tasación, y será suya.

16«Si uno consagra parte de un campo de su patrimonio a Yahvé, será estimado según su sembradura, a razón de cincuenta siclos de plata por cada carga de cebada de sembradura.

17Si consagró su campo durante el año del jubileo, se atendrá a esta tasación.

18Pero si consagra su campo después del año jubilar, el sacerdote calculará su precio según los años que quedan hasta el año del jubileo, con el consiguiente descuento en la tasación.

19Si el que consagró el campo desea rescatarlo, añadirá la quinta parte al precio de la tasación, y será suyo.

20Pero si no rescata el campo, y éste es vendido a un tercero, el campo no podrá ser ya rescatado.

21Ese campo, cuando quede libre en el año jubilar * , será consagrado a Yahvé, como si fuera campo en entredicho, y será propiedad del sacerdote.

22«Si alguno consagra a Yahvé un campo que compró y que no formaba parte de su patrimonio,

23el sacerdote calculará su valor según los años hasta el año del jubileo; y él pagará ese mismo día la suma de la tasación como cosa sagrada de Yahvé.

24El año del jubileo volverá el campo a aquél que lo había vendido, a aquél a quien pertenecía como patrimonio.

25«Toda tasación se hará en siclos del santuario. (Veinte óbolos equivalen a un siclo.)

26«Nadie podrá consagrar los primogénitos de su ganado, que ya, por ser tales, pertenecen a Yahvé. Sean de ganado mayor o menor, pertenecen a Yahvé.

27Si se trata de un animal impuro, y lo quiere rescatar según la tasación, añadirá un quinto a su precio. Pero si no es rescatado, será vendido, conforme a la tasación.

28«Nada de lo que pertenece a uno, sea hombre, animal o campo de su propiedad, que previamente haya sido consagrado a Yahvé con anatema, podrá ser vendido ni rescatado. Todo anatema es cosa sacratísima y pertenece a Yahvé.

29Ningún ser humano consagrado como anatema podrá ser rescatado; debe morir.

30«El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahvé; es cosa sagrada que pertenece a Yahvé.

31Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá un quinto de su valor.

32Todo diezmo de ganado mayor o menor, es decir, una de cada diez cabezas que pasan bajo el cayado, será cosa sagrada de Yahvé.

33No se escogerá entre animal bueno o malo, ni se le podrá sustituir; y si se hace cambio, tanto el animal permutado como su sustituto serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados.»

34Éstos son los mandamientos que Yahvé encomendó a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.

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