Levítico 26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1«No os hagáis ídolos, ni erijáis imágenes o estelas, ni coloquéis en vuestra tierra piedras grabadas para postraros ante ellas, porque yo soy Yahvé, vuestro Dios.
2Guardaréis mis sábados y respetaréis mi santuario. Yo, Yahvé.
3«Si camináis según mis preceptos y guardáis mis mandamientos, poniéndolos en práctica,
4yo os enviaré las lluvias a su tiempo, para que la tierra dé sus cosechas y el árbol del campo su fruto.
5El tiempo de trilla alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia hasta la siembra; comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra.
6«Yo daré paz a la tierra y dormiréis sin que nadie perturbe vuestro sueño; haré desaparecer del país las bestias feroces, y la espada no traspasará vuestras fronteras.
7Perseguiréis a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros a filo de espada.
8Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros perseguirán a diez mil; vuestros enemigos caerán ante vosotros a filo de espada.
9«Yo me mostraré benévolo con vosotros. Os haré fecundos, os multiplicaré y mantendré mi alianza con vosotros.
10Comeréis de la cosecha añeja y tendréis que tirar la añeja para dar cabida a la nueva.
11Estableceré mi morada en medio de vosotros y no os rechazaré.
12Andaré en medio de vosotros: yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo.
13Yo soy Yahvé, vuestro Dios, que os saqué del país de Egipto, para que no fueseis sus esclavos; rompí las coyundas de vuestro yugo y os hice andar con la cabeza bien alta.
14«Pero, si no me escucháis y no cumplís todos estos mandamientos,
15si despreciáis mis preceptos y rechazáis mis normas, no haciendo caso de todos mis mandamientos y rompiendo mi alianza,
16también yo haré lo mismo con vosotros. Traeré sobre vosotros el terror, la tisis y la fiebre, que os abrasen los ojos y os consuman la vida. Sembraréis en vano vuestra semilla, pues el fruto se lo comerán vuestros enemigos.
17Me volveré contra vosotros y seréis derrotados ante vuestros enemigos; os tiranizarán los que os aborrecen y huiréis sin que nadie os persiga.
18«Si ni con eso me obedecéis, volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.
19Quebrantaré vuestro orgullo y vuestra fuerza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce.
20Vuestras fuerzas se consumirán en vano, pues vuestra tierra no dará sus productos y el árbol del campo os negará sus frutos.
21«Y si seguís enfrentándoos a mí y no queréis oírme, volveré a castigaros siete veces más a causa de vuestros pecados.
22Soltaré contra vosotros las fieras salvajes, que os privarán de vuestros hijos, exterminarán vuestro ganado y os reducirán a unos pocos, hasta que vuestros caminos queden desiertos.
23«Si ni con eso os corregís, sino que seguís enfrentándoos a mí,
24también yo me enfrentaré a vosotros: yo mismo os azotaré siete veces más por vuestros pecados.
25Traeré sobre vosotros la espada que vengará la alianza. Os refugiaréis entonces en vuestras ciudades, pero yo enviaré contra vosotros la peste y seréis entregados en manos del enemigo.
26Cuando yo os retire el bastón del pan * , diez mujeres cocerán todo vuestro pan en un solo horno, y os lo darán tan racionado que comeréis y no os saciaréis.
27«Si ni con eso me obedecéis y seguís enfrentándoos a mí,
28yo me enfrentaré a vosotros con furia: yo mismo os castigaré siete veces más por vuestros pecados.
29Comeréis la carne de vuestros hijos y la carne de vuestras hijas.
30Destruiré vuestros altos, demoleré vuestros altares de incienso, amontonaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y yo mismo os aborreceré.
31Reduciré vuestras ciudades a ruina y devastaré vuestros santuarios * ; no aspiraré ya más vuestros calmantes aromas.
32Asolaré la tierra; y, cuando vuestros propios enemigos vengan a ocuparla, quedarán horrorizados al verla.
33A vosotros os esparciré entre las naciones y os perseguiré con la espada desenvainada. Vuestra tierra será un yermo y vuestras ciudades una ruina.
34«Entonces pagará la tierra sus sábados, durante todos los días en que esté desolada mientras vosotros estéis en el país de vuestros enemigos. Entonces sí que descansará la tierra y pagará sus sábados.
35Durante todo el tiempo de la desolación descansará, por lo que no pudo descansar en vuestros sábados cuando habitabais en ella.
36A los que quedaren de vosotros les infundiré pánico en sus corazones, en el país de sus enemigos; el susurro de una hoja caída los ahuyentará. Huirán como quien huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
37Se atropellarán unos a otros, como quien huye de la espada, aunque nadie los persiga. No podréis manteneros delante de vuestros enemigos.
38Pereceréis entre las naciones y os tragará la tierra de vuestros enemigos.
39Y quienes sobrevivan de entre vosotros se pudrirán en las tierras de vuestros enemigos, a causa de su iniquidad; se pudrirán por las iniquidades de sus padres unidas a las suyas.
40Entonces confesarán su iniquidad y la iniquidad de sus padres, cómo se rebelaron contra mí y cómo se enfrentaron conmigo.
41«También yo me enfrentaré con ellos y los llevaré al país de sus enemigos. Entonces se humillará su corazón incircunciso y expiarán su iniquidad.
42Por mi parte, me acordaré de mi alianza con Jacob y de mi alianza con Isaac; recordaré mi alianza con Abrahán y me acordaré de la tierra.
43«Pero la tierra será antes abandonada por ellos y pagará sus sábados, mientras quede desolada durante su ausencia * ; y ellos también pagarán el castigo de su iniquidad, por cuanto desecharon mis normas y su alma desdeñó mis preceptos.
44Pero incluso cuando estén ellos en tierra enemiga, no los desecharé ni los aborreceré hasta exterminarlos y romper mi alianza con ellos, porque yo soy Yahvé, su Dios.
45Me acordaré, en su favor, de la alianza que hice con sus padres, a quienes saqué de la tierra de Egipto, a la vista de las naciones, para ser su Dios. Yo, Yahvé.»
46Éstos son los preceptos, normas y leyes que Yahvé estableció entre él y los israelitas en el monte Sinaí, por medio de Moisés.