Job 4
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Elifaz de Temán respondió así:
2¿Aguantarás si alguien te dirige la palabra? * ¡Pero es que no se puede guardar silencio!
3Tú que a tantos dabas lecciones, que fortalecías los brazos débiles;
4tus consejos animaban al vacilante, robustecías las rodillas inseguras.
5¿Y ahora que te toca no aguantas, te llega el turno y te espantas?
6¿No era tu piedad tu confianza, no era tu integridad tu esperanza?
7Recuerda: ¿qué inocente ha perecido? ¿Dónde has visto al justo exterminado?
8Soy testigo: quienes cultivan maldad y siembran desgracia, las cosechan.
9Ante el aliento de Dios perecen, ante el soplo de su cólera fenecen.
10Ruge el león, gruñe la fiera, pero a los cachorros les arrancan los dientes.
11Muere el león por falta de presa, las crías de la leona se dispersan.
12He tenido una revelación furtiva * , mis oídos han captado su susurro.
13Cuando las visiones nocturnas provocan ansiedad, cuando los hombres se rinden al sopor,
14fui presa de terror y agitación, que estremecieron todo mi cuerpo.
15Se deslizó por mi rostro un viento que erizó el vello de mi cuerpo.
16... Se alzó. No reconocí su rostro, pero su imagen seguía ante mis ojos. Silencio... Después oí una voz:
17«¿Puede un mortal ser justo ante Dios, puro un hombre ante su Hacedor?
18Si ni siquiera confía en sus siervos y hasta en sus mensajeros percibe defectos * ,
19¿qué decir de los que viven entre adobes, en casas construidas sobre el polvo? Se les aplasta lo mismo que a polilla,
20de la mañana a la noche se derrumban, desaparecen y nadie lo advierte.
21Les arrancan las cuerdas de su tienda, mueren desprovistos de sabiduría * ».