Hechos 3
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1En cierta ocasión, Pedro y Juan subieron al Templo para la oración de la hora de nona * .
2Había allí un hombre tullido desde su nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada Hermosa * , para que pidiera limosna a los que entraban.
3El tullido, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna.
4Pedro, fijando en él la mirada juntamente con Juan, le dijo: «Míranos».
5Él se quedó mirándolos fijamente, esperando recibir algo de ellos.
6Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: En nombre de Jesucristo, el Nazoreo, echa a andar * .»
7Y tomándole de la mano derecha, lo levantó. Al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza,
8y de un salto se enderezó y se puso a andar. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios.
9Toda la gente que vio cómo andaba empezó a alabar a Dios;
10y, al darse cuenta que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta Hermosa del Templo, se quedaron estupefactos y asombrados por lo que le había sucedido.
11Como el tullido curado no soltaba a Pedro y a Juan, toda la gente, presa de estupor, corrió hacia ellos al pórtico llamado de Salomón * .
12Pedro, al percatarse de esto, se dirigió así a la gente: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de lo sucedido, o por qué nos miráis fijamente, como si hubiéramos hecho andar a este hombre con nuestro poder o piedad?
13El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo * Jesús, a quien vosotros entregasteis * y de quien renegasteis * ante Pilato, cuando éste había decidido ponerlo en libertad.
14Vosotros renegasteis * del Santo * y del Justo * , y pedisteis que os dejaran en libertad a un asesino.
15Matasteis al jefe que conduce a la vida * , pero Dios lo resucitó de entre los muertos; nosotros somos testigos de ello.
16Y por la fe en su nombre, el propio Jesús ha restablecido a este hombre que veis y conocéis. Es, pues, la fe, dada por su medio, la que lo ha restablecido totalmente ante todos vosotros * .
17«Ahora bien, ya sé, hermanos, que obrasteis por ignorancia * , lo mismo que vuestros jefes.
18Pero de este modo Dios cumplió lo que había anunciado por boca de todos los profetas: que su Cristo había de padecer.
19Arrepentíos, pues, y convertíos * para que vuestros pecados sean borrados,
20a fin de que el Señor haga presente el tiempo de la consolación * y envíe al Cristo que os estaba predestinado * , a Jesús,
21a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal * , de la que Dios habló por boca de sus santos profetas * .
22Moisés efectivamente dijo: El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga .
23Todo el que no escuche a ese profeta, será excluido del pueblo .
24Y todos los profetas que hablaron a partir de Samuel anunciaron también estos días * .
25«Vosotros sois los herederos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con vuestros antepasados, al decir a Abrahán: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra .
26Dios ha resucitado * a su siervo en primer lugar para vuestro provecho, y lo ha enviado para bendeciros * , para que cada uno de vosotros abandone sus malos hábitos * .»