Hechos 2
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Al llegar el día de Pentecostés * , estaban todos reunidos * con un mismo objetivo.
2De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento * , que llenó toda la casa en la que se encontraban.
3Se les aparecieron unas lenguas como de fuego * que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.
4Entonces quedaron todos llenos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse * .
5Residían en Jerusalén hombres piadosos * , venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.
6Al producirse aquel ruido, la gente se congregó y se llenó de estupor, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua * .
7Estupefactos y admirados, decían: «¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando?
8Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?
9Aquí estamos partos, medos y elamitas; hay habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia,
10Frigia, Panfilia, Egipto y la parte de Libia fronteriza con Cirene; también están los romanos residentes aquí,
11tanto judíos como prosélitos * , cretenses y árabes * . ¿Cómo es posible que les oigamos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios?»
12Todos estaban estupefactos y perplejos, y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?»
13Otros, en cambio, decían riéndose: «¡Están repletos de vino!»
14Entonces Pedro, presentándose con los Once * , levantó la voz y les dijo: «Judíos y todos los que vivís en Jerusalén: Que quede bien claro lo que os voy a decir; prestad atención a mis palabras.
15Éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día * .
16Más bien está ocurriendo lo que anunció el profeta * :
17Sucederá en los últimos días * , dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas ; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños .
18Y también sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu .
19Haré prodigios arriba en el cielo y signos abajo en la tierra .
20El sol se convertirá en tinieblas , y la luna en sangre , antes de que llegue el Día grande del Señor * .
21Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará * .
22«Israelitas, escuchad estas palabras * : Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y signos que Dios realizó entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis,
23fue entregado según el determinado designio * y previo conocimiento de Dios. Vosotros lo matasteis clavándole en la cruz por mano de unos impíos * .
24Pero Dios lo resucitó librándolo de los lazos del Hades * , pues no era posible que lo retuviera bajo su dominio;
25porque David dice refiriéndose a él * : Veía constantemente al Señor delante de mí , puesto que está a mi derecha para que no vacile .
26Por eso se ha alegrado mi corazón y alborozado mi lengua , y hasta mi carne reposará, en la esperanza
27de que no abandonarás mi vida en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción .
28Me has hecho conocer caminos de vida , me llenarás de gozo con tu presencia .
29«Hermanos, permitidme que os diga con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se ha conservado entre nosotros hasta el presente * .
30Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado, bajo juramento, que se sentaría en su trono uno de su linaje,
31vio el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción.
32Dios resucitó a este Jesús; todos nosotros somos testigos de ello.
33Así pues, exaltado por la diestra * de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido * y lo ha derramado; esto es lo que vosotros veis y oís en este momento.
34Pues David no subió a los cielos * , y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor : Siéntate a mi diestra
35hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies .
36«Sepa, pues, con certeza todo Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo * a ese Jesús a quien vosotros habéis crucificado.»
37Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?»
38Pedro les contestó: «Convertíos * y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo * , para perdón de vuestros pecados y para que recibáis el don del Espíritu Santo.
39La Promesa * es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos * , para cuantos llame el Señor Dios nuestro».
40Con otras muchas palabras les conjuraba * y les exhortaba: «Poneos a salvo de esta generación perversa».
41Después de esto, los que acogieron su palabra fueron bautizados. Y aquel día se les unieron unas tres mil personas * .
42Se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles * , en la comunión * , en la fracción del pan * y en las oraciones * .
43Pero el temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos * .
44Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común;
45vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el importe de las ventas entre todos, según la necesidad de cada uno.
46Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu; partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría * y sencillez de corazón,
47alabando a Dios * y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Por lo demás, el Señor agregaba al grupo a los que cada día se iban salvando * .