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Sal 46, 1-11

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1(45) Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Cántico. [[2]] Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro en la angustia, siempre a punto. 2[[3]] Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes vacilan en el fondo del mar, 3[[4]] aunque sus aguas bramen y se agiten, y su ímpetu sacuda las montañas * . (¡Con nosotros Yahvé Sebaot, Pausa. nuestro baluarte el Dios de Jacob * !) 4[[5]] ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santifican la morada del Altísimo * . 5[[6]] Dios está en medio de ella, no vacila, Dios la socorre al despuntar el alba * . 6[[7]] Braman las naciones, tiemblan los reinos, lanza él su voz, la tierra se deshace. 7[[8]] ¡Con nosotros Yahvé Sebaot, Pausa. nuestro baluarte el Dios de Jacob! 8[[9]] Venid a ver los prodigios de Yahvé, que llena la tierra de estupor. 9[[10]] Detiene las guerras por todo el orbe; quiebra el arco, rompe la lanza, prende fuego a los escudos. 10[[11]] «Basta ya, sabed que soy Dios, excelso sobre los pueblos, sobre la tierra excelso». 11[[12]] ¡Con nosotros Yahvé Sebaot, Pausa. nuestro baluarte el Dios de Jacob!