Mt 9, 18-25
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)18Así les estaba hablando, cuando de pronto se acercó un magistrado * y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir; pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá.» 19Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. 20En esto, una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto, 21pues decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.» 22Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde aquel momento quedó sana la mujer. 23Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y a la gente alborotando * , 24dijo: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.» Los presentes se burlaban de él. 25Pero, una vez echada fuera la gente, entró él y la tomó de la mano, y la muchacha se levantó.