Mt 8, 30-32
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)30Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. 31Los demonios le suplicaron: «Si nos echas, mándanos a la piara de puercos.» 32Jesús les dijo: «Podéis ir.» Ellos salieron y se fueron a los puercos. De pronto toda la piara se arrojó al mar de lo alto del cantil, y perecieron en las aguas * .