Mt 20, 28-34
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)28de la misma manera que el Hijo del hombre, que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate * por muchos * .» 29Cuando salían de Jericó, le siguió una gran muchedumbre. 30En esto, dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al enterarse que Jesús pasaba, se pusieron a gritar: «¡Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David!» 31La gente les increpó para que se callaran, pero ellos gritaron más fuerte: «¡Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David!» 32Entonces Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» 33Respondieron: «¡Señor, que se abran nuestros ojos!» 34Movido a compasión, Jesús tocó sus ojos y, al instante, recobraron la vista. Ellos le siguieron.