Mc 3, 20-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)20De vuelta a casa, se aglomeró otra vez la muchedumbre, de modo que no podían comer. 21Sus parientes, al enterarse, fueron a hacerse cargo de él, pues pensaban que estaba fuera de sí.» 22Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el Príncipe de los demonios expulsa los demonios.» 23Él, llamándolos junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no podrá subsistir. 25Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir; 26y si Satanás se alza contra sí mismo, quedará dividido y no podrá subsistir; habrá llegado su fin. 27Pero nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y saquear su ajuar, si antes no lo maniata. Sólo entonces podrá saquear su casa. 28Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. 29Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón nunca; antes bien, será reo de pecado eterno.» 30(Es que decían que estaba poseído por un espíritu inmundo * .)