Mc 3, 1-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Entró de nuevo en la sinagoga, donde casualmente había un hombre que tenía la mano paralizada. 2Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado, para poder acusarle. 3Dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio.» 4Luego les preguntó: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban. 5Entonces, mirándolos con ira, apenado por su cerrazón de mente, dijo al hombre: «Extiende la mano.» Él extendió su mano y quedó restablecida. 6En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos * contra él, para ver cómo eliminarlo. 7Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea * , 8de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. 9Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. 10Como había curado a muchos, todos cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. 11Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» 12Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.