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Mc 14, 32-42

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

32Fueron a una propiedad, llamada Getsemaní, y dijo a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.» 33Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia. 34Les dijo entonces: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.» 35Él se adelantó un poco, cayó en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. 36Decía: «¡Abbá * , Padre!, todo es posible para ti; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» 37Volvió después y los encontró dormidos. Dijo entonces a Pedro: «Simón, ¿ya estás dormido?, ¿ni una hora has podido velar? 38Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» 39Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras. 40Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Ellos no sabían qué contestarle. 41Volvió por tercera vez y les dijo: «Ahora ya poéis dormir y descansar. Basta ya. Llegó la hora. Sabed que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 42¡Levantaos! ¡Vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca.»