Mc 14, 1-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarlo. 2Pero comentaban: «Durante la fiesta no, no sea que haya una algarada entre la gente.» 3Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, recostado a la mesa, vino una mujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo * , de mucho precio; quebró el frasco y lo derramó sobre su cabeza. 4Algunos de los presentes comentaban entre sí indignados: «¿Para qué este despilfarro de perfume? 5Se podía haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y habérselos dado a los pobres.» Y refunfuñaban contra ella. 6Mas Jesús dijo: «Dejadla. ¿Por qué la molestáis, si ha hecho una obra buena conmigo? 7Porque pobres tendréis siempre con vosotros y podréis hacerles bien cuando queráis, pero a mí no me tendréis siempre. 8Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para el entierro. 9Yo os aseguro que dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho, para que su recuerdo perdure.» 10Entonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entregárselo. 11Al oírlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero. A partir de entonces anduvo buscando el momento oportuno para entregarlo.