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Lc 9, 28-45

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

28Unos ocho días después de estos sucesos, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. 29Mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. 30Entonces pudo verse a dos hombres que conversaban con él. Eran Moisés y Elías * , 31que aparecían en gloria y hablaban de su partida, que iba a tener lugar en Jerusalén. 32Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos * , de suerte que pudieron ver su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 33Cuando ellos se separaron de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, está bien que nos quedemos aquí. Podríamos hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Pero no sabía lo que decía. 34Estaba diciendo estas cosas, cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra. Al entrar en la nube, se llenaron de temor. 35Entonces llegó una voz desde la nube, que decía: «Éste es mi Hijo, mi Elegido * ; escuchadle.» 36Cuando cesó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. 37Al día siguiente, cuando bajaron del monte, le salió al encuentro mucha gente. 38En esto, uno de los presentes empezó a gritar: «Maestro, te suplico que atiendas a mi hijo, porque es el único que tengo. 39Mira, un espíritu se apodera de él y de pronto empieza a dar gritos; le hace retorcerse echando espuma y a duras penas se aparta de él. Lo deja todo magullado. 40He pedido a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.» 41Jesús exclamó: «¡Ay, generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros y habré de soportaros? ¡Trae acá a tu hijo!» 42Cuando se acercaba, el demonio lo arrojó por tierra y lo agitó violentamente. Pero Jesús increpó al espíritu inmundo, curó al niño y lo devolvió a su padre. 43Y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. Todos estaban maravillados de las cosas que hacía. Dijo entonces a sus discípulos: 44«Escuchad atentamente estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.» 45Pero ellos no entendían sus palabras; les estaba velado su significado, de modo que no las comprendían. Además tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.