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Lc 9, 18-27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

18Estando una vez orando a solas, en compañía de los discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» 19Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los antiguos profetas ha resucitado.» 20Les preguntó: «Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro le contestó: «El Cristo de Dios.» 21Entonces les ordenó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. 22Les dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; lo matarán y resucitará al tercer día.» 23Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 24Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la salvará. 25Pues ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina? 26Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, en la de su Padre y en la de los santos ángeles. 27«Pues de verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios.»