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Lc 18, 18-25

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

18Uno de los principales le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para tener en herencia vida eterna?» 19Le dijo Jesús: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. 20Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre .» 21Él respondió: «Todo eso lo he guardado desde mi juventud.» 22Al oírlo, Jesús le dijo: «Aún te falta una cosa: vende todo cuanto tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme.» 23Al oír esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 24Al verlo [tan triste], Jesús dijo: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios! 25Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios.»