Hch 3, 1-10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1En cierta ocasión, Pedro y Juan subieron al Templo para la oración de la hora de nona * . 2Había allí un hombre tullido desde su nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada Hermosa * , para que pidiera limosna a los que entraban. 3El tullido, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna. 4Pedro, fijando en él la mirada juntamente con Juan, le dijo: «Míranos». 5Él se quedó mirándolos fijamente, esperando recibir algo de ellos. 6Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: En nombre de Jesucristo, el Nazoreo, echa a andar * .» 7Y tomándole de la mano derecha, lo levantó. Al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza, 8y de un salto se enderezó y se puso a andar. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios. 9Toda la gente que vio cómo andaba empezó a alabar a Dios; 10y, al darse cuenta que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta Hermosa del Templo, se quedaron estupefactos y asombrados por lo que le había sucedido.