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Hch 23, 1-11

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia * ante Dios, hasta este día.» 2Pero el Sumo Sacerdote Ananías * mandó a los que lo asistían que le golpeasen en la boca. 3Entonces Pablo le dijo: «¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! Resulta que te sientas para juzgarme conforme a la Ley, ¿y mandas, violando la Ley, que me golpeen?» 4Pero los que estaban a su lado le dijeron: «¿Insultas al Sumo Sacerdote de Dios?» 5Pablo respondió: «Hermanos, ignoraba que fuera el Sumo Sacerdote; ya sé que está escrito: No injuriarás al jefe de tu pueblo .» 6Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, discípulo de fariseos; y me juzgan porque tengo esperanza en la resurrección de los muertos.» 7Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. 8(Es que los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus * , mientras que los fariseos profesan todo eso.) 9Se produjo, pues, un gran griterío. Algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y se oponían diciendo: «No encontramos nada malo en este hombre. ¿Y si por casualidad le habló un espíritu o un ángel * ?» 10Como el altercado iba en aumento, el tribuno llegó a temer que Pablo fuese despedazado por ellos. Así que ordenó a la tropa que bajase, que lo sacasen de entre ellos y lo llevasen al cuartel. 11A la noche siguiente, se le presentó el Señor y le dijo: «¡Ánimo!, pues del mismo modo que has hablado de mí en Jerusalén, deberás hacerlo en Roma.»