Hechos 23
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia * ante Dios, hasta este día.»
2Pero el Sumo Sacerdote Ananías * mandó a los que lo asistían que le golpeasen en la boca.
3Entonces Pablo le dijo: «¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! Resulta que te sientas para juzgarme conforme a la Ley, ¿y mandas, violando la Ley, que me golpeen?»
4Pero los que estaban a su lado le dijeron: «¿Insultas al Sumo Sacerdote de Dios?»
5Pablo respondió: «Hermanos, ignoraba que fuera el Sumo Sacerdote; ya sé que está escrito: No injuriarás al jefe de tu pueblo .»
6Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, discípulo de fariseos; y me juzgan porque tengo esperanza en la resurrección de los muertos.»
7Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió.
8(Es que los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus * , mientras que los fariseos profesan todo eso.)
9Se produjo, pues, un gran griterío. Algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y se oponían diciendo: «No encontramos nada malo en este hombre. ¿Y si por casualidad le habló un espíritu o un ángel * ?»
10Como el altercado iba en aumento, el tribuno llegó a temer que Pablo fuese despedazado por ellos. Así que ordenó a la tropa que bajase, que lo sacasen de entre ellos y lo llevasen al cuartel.
11A la noche siguiente, se le presentó el Señor y le dijo: «¡Ánimo!, pues del mismo modo que has hablado de mí en Jerusalén, deberás hacerlo en Roma.»
12Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema * a no comer ni beber hasta haber matado a Pablo.
13Eran más de cuarenta los comprometidos en esta conjuración.
14Los tales, pues, se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos y les dijeron: «Nos hemos comprometido bajo anatema a no probar bocado hasta que no hayamos dado muerte a Pablo.
15Vosotros, de acuerdo con el Sanedrín, indicad al tribuno que os lo baje a vosotros, como si quisierais examinar más a fondo su caso. Nosotros estamos dispuestos a matarlo antes de que llegue.»
16El hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada. Se presentó en el cuartel, entró y se lo contó a Pablo.
17Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: «Lleva a este joven donde el tribuno, pues tiene algo que contarle.»
18El centurión se lo presentó al tribuno, diciéndole: «Pablo, el preso, me llamó y me rogó que te trajese a este joven, que tiene algo que decirte.»
19El tribuno le tomó de la mano, lo llevó aparte y le preguntó: «¿Qué tienes que contarme?»
20—«Los judíos, contestó, se han concertado para pedirte que mañana bajes a Pablo al Sanedrín con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él.
21Pero tú no les hagas caso, pues le preparan una emboscada más de cuarenta hombres de entre ellos, que se han comprometido bajo anatema a no comer ni beber hasta haberle dado muerte. Ahora están preparados, esperando tu asentimiento.»
22El tribuno despidió al muchacho dándole esta recomendación: «No digas a nadie que me has comentado todo esto.»
23Después llamó a dos centuriones y les dijo: «Tened preparados para la tercera hora de la noche doscientos soldados: setenta de caballería y doscientos lanceros. Tenéis que ir a Cesarea.
24Preparad también cabalgaduras para que monte Pablo. Y llevadlo a salvo al procurador Félix * .»
25Y escribió una carta en estos términos:
26«Claudio Lisias saluda al excelentísimo procurador Félix.
27Este hombre había sido apresado por los judíos y estaban a punto de matarlo cuando, al saber que era romano, acudí yo con la tropa y lo libré de sus manos.
28Queriendo averiguar el crimen de que le acusaban, lo conduje ante su Sanedrín.
29Allí pude comprobar que le acusaban sobre cuestiones de su Ley * , pero que no tenía ningún cargo que exigiera la muerte o la prisión * .
30Pero, al recibir el aviso de que se preparaba una conjuración contra este hombre, he decidido mandártelo de inmediato. Además he indicado a sus acusadores que formulen ante ti las quejas que tengan contra él * .»
31Los soldados, conforme a lo que se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo condujeron de noche a Antipátrida.
32A la mañana siguiente dejaron que los de caballería se fueran con él, y ellos se volvieron al cuartel.
33Al llegar aquéllos a Cesarea, entregaron la carta al procurador y le presentaron también a Pablo.
34Después de leerla, preguntó de qué provincia era; una vez que supo que era de Cilicia, le dijo:
35«Te oiré cuando estén también presentes tus acusadores.» Y mandó que lo custodiaran en el pretorio de Herodes * .