Hch 2, 1-41
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Al llegar el día de Pentecostés * , estaban todos reunidos * con un mismo objetivo. 2De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento * , que llenó toda la casa en la que se encontraban. 3Se les aparecieron unas lenguas como de fuego * que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. 4Entonces quedaron todos llenos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse * . 5Residían en Jerusalén hombres piadosos * , venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. 6Al producirse aquel ruido, la gente se congregó y se llenó de estupor, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua * . 7Estupefactos y admirados, decían: «¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando? 8Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? 9Aquí estamos partos, medos y elamitas; hay habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, 10Frigia, Panfilia, Egipto y la parte de Libia fronteriza con Cirene; también están los romanos residentes aquí, 11tanto judíos como prosélitos * , cretenses y árabes * . ¿Cómo es posible que les oigamos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios?» 12Todos estaban estupefactos y perplejos, y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?» 13Otros, en cambio, decían riéndose: «¡Están repletos de vino!» 14Entonces Pedro, presentándose con los Once * , levantó la voz y les dijo: «Judíos y todos los que vivís en Jerusalén: Que quede bien claro lo que os voy a decir; prestad atención a mis palabras. 15Éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día * . 16Más bien está ocurriendo lo que anunció el profeta * : 17Sucederá en los últimos días * , dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas ; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños . 18Y también sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu . 19Haré prodigios arriba en el cielo y signos abajo en la tierra . 20El sol se convertirá en tinieblas , y la luna en sangre , antes de que llegue el Día grande del Señor * . 21Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará * . 22«Israelitas, escuchad estas palabras * : Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y signos que Dios realizó entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis, 23fue entregado según el determinado designio * y previo conocimiento de Dios. Vosotros lo matasteis clavándole en la cruz por mano de unos impíos * . 24Pero Dios lo resucitó librándolo de los lazos del Hades * , pues no era posible que lo retuviera bajo su dominio; 25porque David dice refiriéndose a él * : Veía constantemente al Señor delante de mí , puesto que está a mi derecha para que no vacile . 26Por eso se ha alegrado mi corazón y alborozado mi lengua , y hasta mi carne reposará, en la esperanza 27de que no abandonarás mi vida en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción . 28Me has hecho conocer caminos de vida , me llenarás de gozo con tu presencia . 29«Hermanos, permitidme que os diga con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se ha conservado entre nosotros hasta el presente * . 30Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado, bajo juramento, que se sentaría en su trono uno de su linaje, 31vio el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción. 32Dios resucitó a este Jesús; todos nosotros somos testigos de ello. 33Así pues, exaltado por la diestra * de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido * y lo ha derramado; esto es lo que vosotros veis y oís en este momento. 34Pues David no subió a los cielos * , y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor : Siéntate a mi diestra 35hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies . 36«Sepa, pues, con certeza todo Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo * a ese Jesús a quien vosotros habéis crucificado.» 37Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?» 38Pedro les contestó: «Convertíos * y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo * , para perdón de vuestros pecados y para que recibáis el don del Espíritu Santo. 39La Promesa * es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos * , para cuantos llame el Señor Dios nuestro». 40Con otras muchas palabras les conjuraba * y les exhortaba: «Poneos a salvo de esta generación perversa». 41Después de esto, los que acogieron su palabra fueron bautizados. Y aquel día se les unieron unas tres mil personas * .