Gn 38, 11-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)11Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: «Quédate * como viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Selá.» Pues se decía: «Por si acaso muere también él, lo mismo que sus hermanos.» Tamar se fue y se quedó en casa de su padre. 12Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se hubo consolado * , subió a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto con Jirá, su compañero adulamita. 13Se lo notificaron a Tamar: «Oye, tu suegro sube a Timná para el trasquileo de su rebaño.» 14Entonces ella se quitó de encima sus ropas de viuda y se cubrió con el velo, y bien disfrazada se sentó en Petaj Enáin, que está a la vera del camino de Timná. Veía, en efecto, que Selá había crecido, pero que ella no le era dada por mujer * . 15Judá la vio y la tomó por una ramera, porque se había tapado el rostro, 16y desviándose hacia ella dijo: «Déjame ir contigo» —pues no la reconoció como su nuera—. Dijo ella: «¿Y qué me das por venir conmigo?» — 17«Te mandaré un cabrito de mi rebaño.» —«Bien, pero dame algo en prenda hasta que me lo mandes.» — 18«¿Qué prenda quieres que te dé?» —«Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en la mano * .» Él se lo dio y se unió a ella, que quedó encinta de él. 19Entonces se marchó ella y, quitándose el velo, se vistió sus ropas de viuda. 20Judá, por su parte, envió el cabrito por mediación de su compañero el adulamita, para rescatar la prenda de manos de la mujer, pero éste no la encontró. 21Preguntó a los del lugar: «¿Dónde está la ramera * aquella que había en Enáin, a la vera del camino?» «Ahí no ha habido ninguna ramera», contestaron. 22Entonces él se volvió donde Judá y le dijo: «No la he encontrado; y los mismos lugareños me han dicho que allí no ha habido ninguna ramera.» 23«Pues que se quede con ello —dijo Judá—; que nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo he enviado ese cabrito, y tú no la has encontrado.» 24Ahora bien, tres meses después aproximadamente, Judá recibió este aviso: «Tu nuera Tamar ha fornicado, y lo que es más, ha quedado encinta a consecuencia de ello.» Dijo Judá: «Sacadla y que sea quemada * .» 25Pero, cuando ya la sacaban, envió ella un recado a su suegro: «Del hombre a quien pertenece esto estoy encinta», y añadía: «Examina, por favor, de quién es este sello, este cordón y este bastón.» 26Judá lo reconoció y dijo: «Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no la he dado por mujer a mi hijo Selá.» Y nunca más volvió a tener trato con ella.