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Génesis 38

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Por aquel tiempo bajó Judá de donde residían sus hermanos y se desvió donde cierto individuo de Adulán llamado Jirá.

2Allí conoció Judá a la hija de un cananeo llamado Súa y, tomándola por esposa, se acostó con ella.

3La mujer concibió y dio a luz un hijo, al que llamó Er * .

4Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, al que llamó Onán.

5Nuevamente dio a luz otro hijo, al que llamó Selá. Ella se encontraba en Aczib cuando dio a luz.

6Judá tomó para su primogénito Er a una mujer llamada Tamar.

7Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Yahvé, que le hizo morir.

8Entonces Judá dijo a Onán: «Cásate con la mujer de tu hermano y cumple como cuñado * con ella, procurando descendencia a tu hermano.»

9Onán sabía que aquella descendencia no sería suya, y así, si bien tenía relaciones con su cuñada, derramaba a tierra, evitando así dar descendencia a su hermano.

10Pareció mal a Yahvé * lo que hacía y le hizo morir también a él.

11Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: «Quédate * como viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Selá.» Pues se decía: «Por si acaso muere también él, lo mismo que sus hermanos.» Tamar se fue y se quedó en casa de su padre.

12Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se hubo consolado * , subió a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto con Jirá, su compañero adulamita.

13Se lo notificaron a Tamar: «Oye, tu suegro sube a Timná para el trasquileo de su rebaño.»

14Entonces ella se quitó de encima sus ropas de viuda y se cubrió con el velo, y bien disfrazada se sentó en Petaj Enáin, que está a la vera del camino de Timná. Veía, en efecto, que Selá había crecido, pero que ella no le era dada por mujer * .

15Judá la vio y la tomó por una ramera, porque se había tapado el rostro,

16y desviándose hacia ella dijo: «Déjame ir contigo» —pues no la reconoció como su nuera—. Dijo ella: «¿Y qué me das por venir conmigo?» —

17«Te mandaré un cabrito de mi rebaño.» —«Bien, pero dame algo en prenda hasta que me lo mandes.» —

18«¿Qué prenda quieres que te dé?» —«Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en la mano * .» Él se lo dio y se unió a ella, que quedó encinta de él.

19Entonces se marchó ella y, quitándose el velo, se vistió sus ropas de viuda.

20Judá, por su parte, envió el cabrito por mediación de su compañero el adulamita, para rescatar la prenda de manos de la mujer, pero éste no la encontró.

21Preguntó a los del lugar: «¿Dónde está la ramera * aquella que había en Enáin, a la vera del camino?» «Ahí no ha habido ninguna ramera», contestaron.

22Entonces él se volvió donde Judá y le dijo: «No la he encontrado; y los mismos lugareños me han dicho que allí no ha habido ninguna ramera.»

23«Pues que se quede con ello —dijo Judá—; que nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo he enviado ese cabrito, y tú no la has encontrado.»

24Ahora bien, tres meses después aproximadamente, Judá recibió este aviso: «Tu nuera Tamar ha fornicado, y lo que es más, ha quedado encinta a consecuencia de ello.» Dijo Judá: «Sacadla y que sea quemada * .»

25Pero, cuando ya la sacaban, envió ella un recado a su suegro: «Del hombre a quien pertenece esto estoy encinta», y añadía: «Examina, por favor, de quién es este sello, este cordón y este bastón.»

26Judá lo reconoció y dijo: «Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no la he dado por mujer a mi hijo Selá.» Y nunca más volvió a tener trato con ella.

27Al tiempo del parto resultó que tenía dos mellizos en el vientre.

28Y ocurrió que, durante el parto, uno de ellos sacó la mano. La partera lo agarró y le ató una cinta escarlata a la mano, para saber que había salido primero.

29Pero entonces retiró él la mano y fue su hermano el que salió. Ella dijo: «¡Cómo te has abierto brecha!» Y le llamó Peres.

30Detrás salió su hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y le llamó Zéraj * .

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