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2 Sm 12, 16-23

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

16David suplicó a Dios por el niño e hizo un ayuno riguroso; entraba en casa y pasaba la noche acostado en el suelo. 17Los ancianos de su casa estaban junto a él y se esforzaban por levantarlo del suelo, pero él se negó y no quiso comer con ellos. 18El séptimo día murió el niño. Los servidores de David temieron decirle que el niño había muerto, porque se decían: «Cuando el niño aún vivía le hablábamos y no nos escuchaba. ¿Cómo le diremos que el niño ha muerto? ¡Cometerá un desatino!» 19Cuando vio David que sus servidores cuchicheaban entre sí, comprendió que el niño había muerto y dijo a sus servidores: «¿Ha muerto el niño?» Le respondieron: «Así es.» 20David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de vestidos. Fue luego a la morada de Yahvé y se postró. De vuelta a su casa, pidió que le trajesen de comer y comió. 21Sus servidores le dijeron: «¿Qué haces? Cuando el niño aún vivía ayunabas y llorabas, y ahora que ha muerto te levantas y comes * .» 22Respondió: «Mientras el niño vivía ayuné y lloré, pues me decía que quizás Yahvé tendría compasión de mí y el niño viviría. 23Pero ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré hacer que vuelva? Yo iré donde él * , pero él no volverá a mí.»