2 Samuel 12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Yahvé envió a Natán donde David, y llegando a él le dijo: «Había dos hombres en una ciudad, uno era rico y el otro, pobre.
2El rico tenía ovejas y bueyes en gran abundancia;
3el pobre no tenía más que una corderilla, sólo una, pequeña, que había comprado. Él la alimentaba y ella iba creciendo con él y sus hijos, comiendo su pan, bebiendo en su copa, durmiendo en su seno igual que una hija.
4Vino un visitante donde el hombre rico, y, dándole pena tomar su ganado, sus vacas y sus ovejas, para dar de comer a aquel hombre llegado a su casa, tomó la ovejita del pobre y dio de comer a aquel hombre llegado a su casa.»
5David se encendió en cólera contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Por vida de Yahvé, que merece la muerte el hombre que tal hizo!
6Pagará cuatro veces la oveja por haber hecho semejante cosa y por no haber tenido compasión.»
7Entonces Natán dijo a David: «Tú eres ese hombre. Esto dice Yahvé, Dios de Israel: Yo te he ungido rey de Israel y te he librado de las manos de Saúl.
8Te he entregado la casa de tu señor y he puesto en tu seno las mujeres de tu señor; te he dado la casa de Israel y de Judá; y si es poco, te añadiré todavía otras cosas.
9¿Por qué has menospreciado a Yahvé * haciendo lo que le parece mal? Has matado a espada a Urías el hitita, has tomado a su mujer por mujer tuya y has hecho que lo ejecutara la espada de los amonitas.
10Pues bien, nunca se apartará la espada de tu casa * , ya que me has despreciado y has tomado la mujer de Urías el hitita para mujer tuya.
11«Así habla Yahvé: Haré que de tu propia casa se alce el mal contra ti. Te quitaré tus mujeres ante tus ojos y se las daré a otro para que se acueste con ellas a la luz de este sol.
12Pues tú has obrado en lo oculto, pero yo cumpliré esta palabra ante todo Israel y a la luz del sol.»
13David dijo a Natán: «He pecado contra Yahvé.» Respondió Natán a David: «También Yahvé ha perdonado tu pecado; no morirás.
14Pero por haber ultrajado a Yahvé * con ese hecho, el hijo que te ha nacido morirá sin remedio.»
15Y Natán regresó a su casa. Yahvé hirió al niño que había engendrado a David la mujer de Urías, y enfermó gravemente.
16David suplicó a Dios por el niño e hizo un ayuno riguroso; entraba en casa y pasaba la noche acostado en el suelo.
17Los ancianos de su casa estaban junto a él y se esforzaban por levantarlo del suelo, pero él se negó y no quiso comer con ellos.
18El séptimo día murió el niño. Los servidores de David temieron decirle que el niño había muerto, porque se decían: «Cuando el niño aún vivía le hablábamos y no nos escuchaba. ¿Cómo le diremos que el niño ha muerto? ¡Cometerá un desatino!»
19Cuando vio David que sus servidores cuchicheaban entre sí, comprendió que el niño había muerto y dijo a sus servidores: «¿Ha muerto el niño?» Le respondieron: «Así es.»
20David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de vestidos. Fue luego a la morada de Yahvé y se postró. De vuelta a su casa, pidió que le trajesen de comer y comió.
21Sus servidores le dijeron: «¿Qué haces? Cuando el niño aún vivía ayunabas y llorabas, y ahora que ha muerto te levantas y comes * .»
22Respondió: «Mientras el niño vivía ayuné y lloré, pues me decía que quizás Yahvé tendría compasión de mí y el niño viviría.
23Pero ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré hacer que vuelva? Yo iré donde él * , pero él no volverá a mí.»
24David consoló a Betsabé su mujer: fue y se acostó con ella; dio ella a luz un hijo y se llamó Salomón. Yahvé lo amó,
25y envió al profeta Natán, que lo llamó Yedidías, por lo que había dicho Yahvé * .
26Joab atacó a Rabá de los amonitas y conquistó la ciudad real.
27Luego envió Joab mensajeros a David para decirle: «He atacado a Rabá y me he apoderado también de la ciudad de las aguas * .
28Ahora, pues, reúne el resto del ejército, acampa contra la ciudad y tómala, para que no sea yo quien la conquiste y no le dé mi nombre.»
29Reunió David todo el ejército y partió para Rabá, la atacó y la conquistó.
30Tomó de la cabeza de Milcón * la corona, que pesaba un talento de oro (tenía ésta engarzada una piedra preciosa que fue puesta en la cabeza de David); y se llevó un enorme botín de la ciudad.
31A la gente que habitaba en ella la hizo salir y la puso a trabajar en las sierras, en los trillos de dientes de hierro y en las hachas de hierro, y los empleó en los hornos de ladrillo * . Lo mismo hizo con todas la ciudades de los amonitas. Luego David regresó con todo el ejército a Jerusalén.