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1 Jn 3, 4-24

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

4Todo el que comete pecado comete una acción malvada, pues el pecado es la maldad. 5Y sabéis que él se manifestó para borrar los pecados * , pues en él no hay pecado. 6Quien permanece en él, no peca * ; por eso, el que peca no le ha visto ni conocido. 7Hijos míos, que nadie os engañe: el que obra la justicia es justo, porque él es justo. 8Quien comete el pecado es del diablo * , porque el diablo ha pecado desde el principio, y el Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo. 9Quien ha nacido de Dios no peca, porque su germen * mora en él; es decir, no puede pecar porque ha nacido de Dios. 10En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: quien no hace lo que es justo no es de Dios, y quien no ama a su hermano, tampoco. 11Pues éste es el mensaje que oísteis desde el principio: que nos amemos unos a otros. 12No como Caín, que, al ser del Maligno, mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, mientras que eran justas * las obras de su hermano. 13No os extrañéis, hermanos, si el mundo os aborrece. 14Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama está instalado en la muerte. 15Todo el que odia a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino posee vida eterna en sí mismo. 16En una cosa hemos conocido qué es el amor: en que él dio su vida por nosotros. Así que también nosotros debemos dar la vida por los hermanos. 17Si alguno que posee bienes materiales ve que su hermano está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede residir en él el amor de Dios? 18Hijos míos, no amemos de palabra, sólo con la boca, sino con obras y según la verdad. 19En esto sabremos * que somos de la verdad * , y tendremos nuestra conciencia tranquila ante él, 20aunque nuestra conciencia nos condene, pues Dios, que lo sabe todo, está por encima de nuestra conciencia * . 21Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos confianza total en Dios, 22y obtendremos de él todo lo que le pidamos, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. 23Y este es su mandamiento: que creamos en su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros según el mandamiento que nos dio. 24Quien guarda sus mandamientos mora en Dios y Dios en él; y en esto conocemos que mora en nosotros: en que nos ha dado el Espíritu.