1 Cor 11, 2-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)2Os felicito porque en cualquier circunstancia os acordáis de mí, y porque conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido. 3Sin embargo, quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo; que la cabeza de la mujer es el hombre; y que la cabeza de Cristo es Dios. 4Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta * afrenta a su cabeza; 5y toda mujer que ora o profetiza * con la cabeza descubierta afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada. 6Por tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, que se corte el pelo. Y si es afrentoso para una mujer cortarse el pelo o raparse, ¡que se cubra * ! 7El varón no debe cubrirse la cabeza * , pues es imagen de la gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. 8En efecto, no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón; 9ni fue creado el varón por razón de la mujer, sino la mujer por razón del varón. 10Por eso, la mujer debe llevar sobre la cabeza una señal de sujeción * , y por razón de los ángeles * . 11Por lo demás, y por lo que al Señor respecta, ni la mujer puede entenderse sin el varón, ni éste sin la mujer, 12pues si la mujer procede del varón, éste, a su vez, nace mediante la mujer. Y todo proviene de Dios * . 13Juzgad por vosotros mismos. ¿Está bien que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta? 14¿No os enseña la misma naturaleza que la cabellera es una afrenta para el varón, 15mientras que el pelo largo es una honra para la mujer? En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo * . 16Es cierto que alguien podría discutirlo, pero que conste que ésa es nuestra costumbre y la de las iglesias de Dios.