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1 Corintios 11

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo.

2Os felicito porque en cualquier circunstancia os acordáis de mí, y porque conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido.

3Sin embargo, quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo; que la cabeza de la mujer es el hombre; y que la cabeza de Cristo es Dios.

4Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta * afrenta a su cabeza;

5y toda mujer que ora o profetiza * con la cabeza descubierta afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada.

6Por tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, que se corte el pelo. Y si es afrentoso para una mujer cortarse el pelo o raparse, ¡que se cubra * !

7El varón no debe cubrirse la cabeza * , pues es imagen de la gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

8En efecto, no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón;

9ni fue creado el varón por razón de la mujer, sino la mujer por razón del varón.

10Por eso, la mujer debe llevar sobre la cabeza una señal de sujeción * , y por razón de los ángeles * .

11Por lo demás, y por lo que al Señor respecta, ni la mujer puede entenderse sin el varón, ni éste sin la mujer,

12pues si la mujer procede del varón, éste, a su vez, nace mediante la mujer. Y todo proviene de Dios * .

13Juzgad por vosotros mismos. ¿Está bien que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?

14¿No os enseña la misma naturaleza que la cabellera es una afrenta para el varón,

15mientras que el pelo largo es una honra para la mujer? En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo * .

16Es cierto que alguien podría discutirlo, pero que conste que ésa es nuestra costumbre y la de las iglesias de Dios.

17Al establecer estas disposiciones, no puedo felicitaros, porque vuestras reuniones son más para mal que para bien.

18Sobre todo, oigo decir que, cuando os reunís en la asamblea, hay entre vosotros divisiones, y en parte lo creo.

19Desde luego, tiene que haber entre vosotros disensiones, para que se ponga de manifiesto quiénes sois los auténticos.

20Pero, cuando os reunís en esas condiciones, eso ya no es comer la cena del Señor,

21pues cada uno come primero su propia cena * , y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga.

22¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué esperáis que diga, que os felicito? ¡Pues en eso no puedo felicitaros!

23Porque yo recibí del Señor * lo que os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan,

24dio gracias, lo partió y dijo: «Éste es mi cuerpo, que se entrega por vosotros * ; haced esto en memoria mía.»

25Asimismo, tomó el cáliz después de cenar y dijo: «Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía * .»

26Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.

27Por tanto, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor * .

28Así que cada cual se examine interiormente antes de comer el pan y beber del cáliz,

29pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo * , come y bebe su propia condena.

30Por eso hay entre vosotros tantos enfermos y achacosos, y mueren * no pocos.

31Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados.

32Sin embargo, el Señor nos castiga para corregirnos, para que no seamos condenados con el mundo * .

33Así pues, hermanos míos, cuando os reunáis para la cena, esperaos unos a otros.

34Si alguno tiene hambre, que coma en su casa; así no os reuniréis para castigo vuestro. Lo demás lo dispondré cuando vaya.

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