JESUCRISTO ES HOMBRE, PORQUE TAMBIÉN ES HIJO DE LA VIRGEN MARÍA, en cuyas entrañas formó Dios su cuerpo humano
La Encarnación
28. JESUCRISTO ES HOMBRE, PORQUE TAMBIÉN ES HIJO DE LA VIRGEN MARÍA, en cuyas entrañas formó Dios su cuerpo humano
28,1. Aunque la comparación sea inexacta, también nosotros llevamos el primer apellido de nuestro padre y el segundo de nuestra madre.
Jesucristo es Dios y Hombre.
Dios porque es Hijo de Dios.
Y Hombre, porque también es Hijo de la Virgen María.
Cristo es una sola Persona, pero en Él hay dos naturalezas, la divina y la humana compuesta de cuerpo y alma.
Como tenía naturaleza humana, a veces padeció hambre y sed.
Como su persona era divina, podía igualarse con el Padre.
28,2. Hay que distinguir entre naturaleza y persona. La naturaleza responde al ¿qué es? La persona al ¿quién es?
La naturaleza es aquello por lo que algo es lo que es. Es el conjunto de características comunes a los individuos de la misma especie, que los distingue de otras especies: piedra, flor, hombre. La naturaleza responde al ¿qué es?
La persona es el conjunto de características propias del «yo» que lo diferencian de los demás individuos de la misma especie: Pedro, Juan, Antonio. La persona es única e intransferible. La persona responde al ¿quién es?
La naturaleza nos permite hacer lo que hacemos. Mi naturaleza me permite discurrir, lo cual no puede hacer un animal. Y la naturaleza del animal le permite dormir, lo cual no puede hacer una piedra.
La persona «es mi “yo” incomunicable. Mi “yo” no lo puedo cambiar por nadie. Puede trasplantarse un órgano, pero no el “yo”».
La persona se refiere siempre a una naturaleza intelectual.
Persona es el sujeto de una naturaleza intelectual. Persona «es el ser individual autónomo que se realiza en la posesión consciente y en la libre disposición de sí mismo».
«La persona subsiste en el alma». Aquí radica la dignidad de la persona humana, pues es superior a todo el universo material. Y además, el cristiano es hijo de Dios.
28,3. El Concilio de Nicea en el año 325 define como dogma de fe la divinidad de Jesús; y en el año 451 el Concilio de Calcedonia define su plena humanidad.
Santísima Virgen
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