79 SEMANA IV - VIERNES - Laudes
V IERNES DE LA S EMANA IV Oración de la mañana
L AUDES
V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes empiezan con el . H IMNO Eres la luz y siembras claridades; abres los anchos cielos, que sostiene como columna el brazo de tu Padre. Arrebatada en rojos torbellinos, el alba apaga estrellas lejanísimas; la tierra se estremece de rocío. Mientras la noche cede y se disuelve, la estrella matinal, signo de Cristo, levanta el nuevo día y lo establece. Eres la luz total, día del día, el Uno en todo, el Trino todo en Uno: ¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.
S ALMODIA Ant. 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. Psa 50 Misericordia, Dios mío Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana (Eph 4:23-24 ) Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. Ant. 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos. Cántico Tb 13; 8-11. 13-14b. 15-16b Acción de gracias por la liberación del pueblo Me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que traía la gloria de Dios (Rev 21:10 .Rev 21:11 ) Que todos alaben al Señor y le den gracias en Jerusalén. Jerusalén, ciudad santa, él te castigó por las obras de tus híjos, pero volverá a apiadarse del pueblo justo. Da gracias al Señor como es debido y bendice al rey de los siglos, para que su templo sea reconstruido con júbilo, para que él alegre en ti a todos los desterrados, y ame en ti a todos los desgraciados, por los siglos de los siglos. Una luz esplendente iluminará a todas las regiones de la tierra. Vendrán a ti de lejos muchos pueblos, y los habitantes del confín de la tierra vendrán a visitar al Señor, tu Dios, con ofrendas para el rey del cielo. Generaciones sin fin cantarán vítores en tu recinto, y el nombre de la elegida durará para siempre. Saldrás entonces con júbilo al encuentro del pueblo justo, porque todos se reunirán para bendecir al Señor del mundo. Dichosos los que te aman; dichosos los que te desean la paz. Bendice, alma mía, al Señor, al rey soberano, porque Jerusalén será reconstruida, y, allí, su templo para siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos. Ant. 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra. Psa 147 Acción de gracias por la restauración de Jerusalén Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero (Rev 21:9 ) Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti; ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz; manda la nieve como lana, esparce la escarcha como ceniza; hace caer el hielo como migajas y con el frío congela las aguas; envía una orden, y se derriten; sopla su aliento, y corren. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.
L ECTURA BREVE Gal 2:19-20 Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.
R ESPONSORIO BREVE R. Invoco al Dios Altísimo, * Al Dios que hace tanto por mí. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí. V. Desde el cielo me enviará la salvación. * Al Dios que hace tanto por mí. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
C ÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto. Benedictus Luk 1:68-79 El Mesías y su Precursor Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Ya ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.
P RECES Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle, diciendo: Escucha, Señor, y ten piedad. Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera santidad, y haz que busquemos siempre todo lo que es verdadero, justo y amable. Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, Señor. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, porque los que en ti confían no quedan defraudados. Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo, haz que proclamemos ante el mundo tus hazañas. Dirijámonos al Padre con las mismas palabras que nos enseñó el Señor: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
O RACIÓN Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
C ONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.
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