65 SEMANA IV - DOMINGO - Hora Intermedia
D OMINGO - S EMANA IV Hora intermedia
T ERCIA, S EXTA, N ONA
V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. H IMNO Dame, Señor, la firme voluntad, compañera y sostén de la virtud; la que sabe en el golfo hallar quietud y, en medio de las sombras, claridad; la que trueca en tesón la veleidad, y el ocio en perennal solicitud, y las ásperas fiebres en salud, y los torpes engaños en verdad. Y así conseguirá mi corazón que los favores que a tu amor debí le ofrezcan algún fruto en galardón... Y aun tú, Señor, conseguirás así que no llegue a romper mi confusión la imagen tuya que pusiste en mí. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.
S ALMODIA Ant. 1. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya. Psa 22 El buen pastor El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas (Rev 7:17 ) El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya. Ant. 2. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya. Psa 75 Acción de gracias por la victoria Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes (Mat 24:30 ) I Dios se manifiesta en Judá, su fama es grande en Israel; su tabernáculo está en Jerusalén, su morada en Sión: allí quebró los relámpagos del arco, el escudo, la espada y la guerra. Tú eres deslumbrante, magnífico, con montones de botín conquistados. Los valientes duermen su sueño, y a los guerreros no les responden sus brazos. Con un bramido, oh Dios de Jacob, inmovilizaste carros y caballos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya. Ant. 3. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya. II Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti al ímpetu de tu ira? Desde el cielo proclamas la sentencia: la tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para juzgar, para salvar a los humildes de la tierra. La cólera humana tendrá que alabarte, los que sobrevivan al castigo te rodearán. Haced votos al Señor y cumplidlos, y traigan los vasallos tributo al Temible: él deja sin aliento a los príncipes, y es temible para los reyes del orbe. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.
T ERCIA L ECTURA BREVE 1Co 6:19-20 ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo! V . Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor. R. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.
S EXTA L ECTURA BREVE Deu 10:12 ¿Qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma. V . Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? R. El que procede honradamente y tiene intenciones leales.
N ONA L ECTURA BREVE Son 8:6-7 a Es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. V. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza. R. Escudo mío, mi fuerza salvadora.
O RACIÓN Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.
C ONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.
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