63 SEMANA III - SÁBADO - Hora Intermedia
S ÁBADO DE LA S EMANA III Hora intermedia
T ERCIA, S EXTA, N ONA
V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. H IMNO Otra vez te conozco me has llamado. Y no es la hora, no; pero me avisas. De nuevo traen tus celestiales brisas claros mensajes al acantilado del corazón, que, sordo a tu cuidado, fortaleza de tierra eleva, en prisas de la sangre se mueve, en indecisas torres, arenas, se recrea, alzado. Y tú llamas y llamas, y me hieres, y te pregunto aún, Señor, qué quieres, qué alto vienes a dar a mi jornada. Perdóname, si no te tengo dentro, si no sé amar nuestro mortal encuentro, si no estoy preparado a tu llegada. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.
S ALMODIA Ant. 1. Da fianza, Señor, en favor de tu siervo. Salmo 118, 121-128 XVI (Ain) Practico la justicia y el derecho, no me entregues a mis opresores; da fianza en favor de tu siervo, que no me opriman los insolentes; mis ojos se consumen aguardando tu salvación y tu promesa de justicia. Trata con misericordia a tu siervo, enséñame tus leyes; yo soy tu siervo: dame inteligencia, y conoceré tus preceptos; es hora de que actúes, Señor: han quebrantado tu voluntad. Yo amo tus mandatos, más que el oro purísimo; por eso aprecio tus decretos y detesto el camino de la mentira. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Da fianza, Señor, en favor de tu siervo. Ant. 2. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes. Psa 33 El Señor, salvación de los justos Habéis saboreado lo bueno que es el Señor (1P 2, 3) I Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha, y lo salva de sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes. Ant. 3. El Señor está cerca de los atribulados. II Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor; ¿hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor; él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. La maldad da muerte al malvado, y los que odian al justo serán castigados. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. El Señor está cerca de los atribulados.
T ERCIA L ECTURA BREVE 1S 15, 22 ¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos, o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que la grasa de carneros. V. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra. R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. O RACIÓN Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
S EXTA L ECTURA BREVE Gal 5:26 ; Gal 6:2 No seamos vanidosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Arrimad todos el hombro a las cargas de los otros, que con eso cumpliréis la ley de Cristo. V . Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos. R. Allí manda el Señor la bendición. O RACIÓN Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
N ONA L ECTURA BREVE Mic 6:8 Hombre, ya te han explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, y que seas humilde con tu Dios. V . Mi alegría es el camino de tus preceptos. R. Señor, no olvidaré tus palabras. O RACIÓN Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
C ONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.
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