45 SEMANA III - DOMINGO - Hora Intermedia
D OMINGO - S EMANA III Hora intermedia
T ERCIA, S EXTA, N ONA
V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. H IMNO A la gloria de Dios se alzan las torres, a su gloria los álamos, a su gloria los cielos, y las aguas descansan a su gloria. El tiempo se recoge; desarrolla lo eterno sus entrañas; se lavan los cuidados y congojas en las aguas inmobles, en los inmobles álamos, en las torres pintadas en el cielo, mar de altos mundos. El reposo reposa en la hermosura del corazón de Dios, que así nos abre tesoros de su gloria. Nada deseo, mi voluntad descansa, mi voluntad reclina de Dios en el regazo su cabeza y duerme y sueña. . .; sueña en descanso . toda aquesta visión de esta hermosura. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.
S ALMODIA Ant. 1. En el peligro grité al Señor, y me escuchó. Aleluya. Psa 117 Himno de acción de gracias después de la victoria Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular (Act 4:11 ) I Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. En el peligro grité al Señor, y me escuchó, poniéndome a salvo. El Señor está conmigo: no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre? El Señor está conmigo y me auxilia, veré la derrota de mis adversarios. Mejor es refugiarse en el Señor. que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. En el peligro grité al Señor, y me escuchó. Aleluya. Ant. 2. La diestra del Señor es excelsa. Aleluya. II Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban cerrando el cerco, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas, en el nombre del Señor los rechacé. Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor es poderosa.» No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. La diestra del Señor es excelsa. Aleluya. Ant. 3. El Señor es Dios, él nos ilumina. Aleluya. III Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. Ésta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. Ordenad una procesión con ramos hasta los ángulos del altar. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. El Señor es Dios, él nos ilumina. Aleluya.
T ERCIA L ECTURA BREVE Rom 8:15-16 Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios. V . En ti, Señor, está la fuente viva. R. Y tu luz nos hace ver la luz.
S EXTA L ECTURA BREVE Rom 8:22-23 Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. V . Bendice, alma mía, al Señor. R. Él rescata tu vida de la fosa.
N ONA L ECTURA BREVE 2Ti 1:9 Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo. V . El Señor los condujo seguros, sin alarmas. R. Los hizo entrar por las santas fronteras.
O RACIÓN Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos al llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina contigo.
C ONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.