III INSTITUCIONES CIVILES Capítulo I CUESTIONES DEMOGRÁFICAS
III INSTITUCIONES CIVILES
Capítulo I
CUESTIONES DEMOGRÁFICAS
Sería importante poder determinar la cifra de la población de Israel, a fin de comprender mejor las instituciones en las cuales vivía. La demografía es un elemento necesario en toda investigación sociológica. Pero, como en general respecto a todos los pueblos de la antigüedad, el problema es muy difícil, dado que faltan los documentos estadísticos.
Es cierto que hay en la Biblia algunas indicaciones numéricas, pero no nos prestan grandes servicios. Según Éx12:37-38, salieron de Egipto 600 000 gebarîm «hombres a pie» (y en edad de empuñar las armas, u hombres vigorosos para andar largas caminatas por su propio pie [?]) sin contar sus familias y una turba abigarrada que se les unió. Antes de la partida del Sinaí, Núm1:20-46, un cómputo detallado de las tribus da como resultado 603 550 hombres de más de 20 años (cf. Éx 38:26); los levitas se cuentan aparte: son 22 000 de más de un mes, Núm 3:39; 8580 entre treinta y cincuenta años, Núm 4:48. En las llanuras de Moab, Núm26:5-51, el total de las tribus alcanza 601 730 hombres de más de veinte años, y hay 23 000 levitas de más de un mes, Núm 26:62. Estas cifras concuerdan poco más o menos entre sí, pero suponen una población de varios millones de personas salidas de Egipto y que habitan en el desierto, lo cual es absolutamente imposible. Expresan sencillamente la idea que se tenía, en una época muy posterior, de la maravillosa multiplicación del pueblo y de la importancia relativa de las antiguas tribus: en concreto, la de Judá es la más fuerte y la de Simeón, la menos numerosa.
Hay otro censo relacionado con la época de David, 2Sam 24:1-9. Se hace el padrón del reino en el momento de su mayor extensión, incluyendo Transjordania y extendiéndose, más allá de Tiro y Sidón, hasta el Orontes: según este censo, había 800 000 hombres movilizables en Israel y 500 000 en Judá. El cronista, en el pasaje paralelo de 1Cr 21:1-16, eleva todavía la cifra de Israel, si bien excluye los territorios no israelitas. El total más bajo, el de 2Sm 1, es todavía muy exagerado: 1300,000 movilizables representarían por lo menos 5 000 000 de habitantes, es decir, una población relativa de Palestina casi el doble de la de los países más poblados de la Europa moderna. Por lo demás, es contrario a los datos explícitos del texto interpretar estas cifras (o las de Núm) como englobando a las mujeres y a los niños. Hay que reconocer simplemente su carácter artificial.
Un dato más aceptable lo ofrece 2Re15:19-20. El año 738, para pagar a Teglat-Falasar III un tributo de 1000 talentos de plata, Menahem impone a los gibbóré hail de su reino una contribución de cincuenta siclos por cabeza. Evaluando el talento en 3000 siclos ', esto supone que había entonces en Israel 60 000 cabezas de familia relativamente acomodadas.² Lo que equivale a 300 000 ó 400 000 personas. Hay que añadir el pueblo ordinario, artesanos y pobres (cifra incierta, pero menos elevada), los extranjeros y los esclavos (cifras inciertas, pero todavía menores). De esta manera no se llega a 800 000 hombres en todo el reino de Israel, y con dificultad se pasaría del millón aun añadiendo el reino de Judá, tres veces menos extenso y con regiones de población menos densa.
En esta misma época, por lo que se refiere a Judá, esta estimación podría confirmarse con un informe extrabíblico. Los anales de Senaquerib dicen que en la campaña de 701 contra Ezequías se tomaron 46 ciudades e innumerables aldeas y que se hizo salir, contándolos como botín, a 200 150 hombres, mujeres y niños. Si no se trata de una deportación de prisioneros, sino de un censo de los vencidos, el número indica toda la población de Judá, excepto Jerusalén, que no fue tomada. Desgraciadamente es evidente que el texto habla, como en los pasajes paralelos de los anales, de los cautivos que se llevó el vencedor, y en este caso la cifra es excesiva. Es probable que se trate de un error de grafía en lugar de 2150.
Las «ciudades» bíblicas tenían poca extensión. Sorprende su pequeñez, revelada por las excavaciones: casi todas podrían caber holgadamente en la plaza de la Concordia de París y algunas de ellas no llegarían a llenar el patio del Louvre. Los anales de TeglatFalasar III dan una lista de las ciudades de Galilea conquistadas en 732; el número de los cautivos varía entre 400 y 650, siendo así que este rey deportaba poblaciones enteras. Eran, pues, aldeas comparables a las de hoy, y no eran más numerosas. Algunas aglomeraciones estaban más pobladas. Según la estimación del arqueólogo que ha hecho las excavaciones, tell beit-mirsim. la antigua Debir albergaba en los tiempos de su mayor prosperidad se 2000 a 3000 habitantes; era una ciudad relativamente importante.
Aparte de Samaría y de Jerusalén se pueden utilizar otros informes. Sargón n dice que se llevó de Samaría 27,290 personas. La deportación afectó esencialmente a la capital y fue masiva, pero debió de alcanzar también a los que se habían refugiado en ella al momento del asedio. Según las observaciones de los excavadores, la ciudad debía de tener unos 30 000 habitantes.
En cuanto a Jerusalén, es difícil establecer e interpretar las cifras de las deportaciones de Nabucodonosor, puesto que los textos han conservado tradiciones diversas. Según 2Re 24:14, en el año 597 fueron desterrados 10,000 dignatarios y notables, y todos los herreros y cerrajeros, pero el duplicado de 2Re 24 enumera sólo 7000 personas de condición y 1000 herreros y cerrajeros. Finalmente, según Jer52:28-30, Nabucodonosor deportó a 3023 «judíos» en el año 597, a 832 habitantes de Jerusalén el año 587, y a 745 «judíos» en el año 583, es decir, en total 4600 personas. Esta última lista, que es independiente, concierne sin duda a categorías especiales de cautivos. Las indicaciones 2Re24:14.2Re24:16 no deben adicionarse y son poco más o menos equivalentes: habría unos diez mil deportados. Pero éstos no representaban sino una parte de la población, mientras, por el contrario, comprendían quizá a forasteros que se habrían acogido dentro de los muros de Jerusalén. Esto hace que resulte precaria toda evaluación. No se puede tener en cuenta 2Mac 5,14,* según lo cual Antíoco Epífanes habría causado 80,000 víctimas en Jerusalén; o entre ellas, la mitad habrían perdido la vida y la otra mitad habrían sido vendidos como esclavos. Las cifras de la población de Jerusalén citadas por el Pseudo-Hecateo de Abdera y por Josefo. son todavía más exageradas. Según una estimación razonable, la ciudad en tiempo de Jesús tenía de 25,000 a 30,000 habitantes. Esta misma era hace unos años poco más o menos la población de la ciudad vieja en el interior de las murallas, en una superficie poco más o menos igual.
El número de habitantes no pudo haber sido mucho más elevado en la época del Antiguo Testamento.
La situación demográfica ha debido de variar según los tiempos. Es cierto que el reino de David con las conquistas territoriales y la asimilación de los islotes cananeos, y sobre todo el reinado de Salomón con una economía próspera, debieron señalar el comienzo de un aumento de población que continuó durante los dos siglos siguientes, gracias al desarrollo del comercio, de la industria y de la agricultura. Sin embargo, aun en la época más favorable para los dos reinos, en la primera mitad del siglo vm antes de Jesucristo, la población total no debía de ser muy superior a un millón. A título de comparación se puede señalar que según el censo inglés de 193, antes de la gran inmigración sionista, Palestina tenía 1014,000 habitantes. En la antigüedad, sin los recursos en parte artificiales de la economía moderna, es muy dudoso que el país pudiese nunca alimentar un número mucho más elevado de personas.
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