Capítulo XV LOS TIEMPOS SAGRADOS
Capítulo XV
LOS TIEMPOS SAGRADOS
En Israel, como en todos los pueblos, hubo ciertamente una floración de fiestas que, aun cuando celebraran un acontecimiento profano, podían adoptar carácter religioso. La Biblia señala cierto número de ellas, pero generalmente no explica el modo como se celebraban. Fiestas de familia o de clan marcaban las etapas de la vida del individuo: cuando se le destetaba, Gén21:8 ¹ cuando se casaba, Gén 29:22s; Jue 14:10;² cuando moría, Gén23:2; 2Sam1:11- 2Sm12:17s; 2Sa3:31s, etc.³ La vida rural proporcionaba ocasiones de esparcimientos, así también el esquileo de las ovejas, 1Sam 25:2-38; 1Sa25:2-38; 2Sa13:23-29; cf. Gén38:12, y ya veremos que las tres grandes fiestas anuales se relacionaban con momentos de la vida pastoril o agrícola. También los acontecimientos públicos estaban marcados con fiestas: coronación del rey,⁴ victorias que se celebraban con cantos y danzas, Éx15:1-21; 1Sa18:6-7; pero también las calamidades nacionales daban lugar a ayunos, Zac7:1s; Zac8:19, y a lamentaciones, Jl1- Jl2 y el libro de las Lamentaciones. Muchas fiestas que ignoramos debieron celebrarse en los múltiples santuarios de Israel, cf. Os4:15; Os12:12; Am4:4-5, etcétera, pero es muy raro que algún relato antiguo haga alusión a ellas: la peregrinación de Siquem a Betel, Gén 35:1-4, la fiesta de Yahveh en Siló, Jue 21:19-21, cf. 1Sam 1:3s. Sólo nos fijaremos aquí en las fiestas que adquirieron una importancia duradera y sobre las cuales estamos mejor informados porque se les asignó un puesto en el culto del templo en Jerusalén. Expondremos primero el servicio ordinario del templo, luego los calendarios religiosos que presentan el orden de las grandes fiestas anuales.
1. El servicio ordinario del templo
a) El rito diario. Según las leyes de Éx 29:38-42 y de Núm 28:2-8, el servicio cotidiano comportaba el holocausto de un cordero por la mañana y el holocausto de un cordero «entre las dos tardes», es decir, al crepúsculo.⁵ Este sacrificio iba acompañado de una ofrenda de harina amasada con aceite y de una libación de vino. Lev6:2-6 supone igualmente dos holocaustos, por la mañana y por la tarde, cf. Eclo 45:14. Éx 30:7-8 añade a esto la obligación de una ofrenda de incienso sobre el altar de los perfumes, y Judit reza a la hora en que en el templo se ofrecía el incienso de la tarde, Jdt 9:1. Este servicio cotidiano es el sacrificio «perpetuo», tâmîd, Éx 29:42; Nm28 y Nm29 passim; Esd3:5; Neh10:34, cuya abolición marcará en Daniel la persecución de Antíoco Epífanes, Dn 8:11-13; Dn11:31; Dn12:11, y que será restablecido por Judas Macabeo. Es un ritual que el cronista atribuye a la época monárquica, 1Cr 16:40;2Cr 13:11;2Cr31:3, pero que es posterior a la cautividad. Ezequiel sólo prevé un holocausto por la mañana, Ez46:13-15, y sanciona el uso de la época monárquica: bajo Acaz, 2Re16:15 distingue el holocausto, 'olah, de la mañana y la ofrenda, minhah, de la tarde. Esta ofrenda dé la tarde, denominada también minhah, es una indicación de la hora en Esd 9:4-5 y Dn 9:21. Estos textos invitan a tomar en el sentido preciso de ofrenda vegetal la minhah que indica una hora de la tarde en 1Re18:29.1Re18:36, pero antes de la caída de la noche, puesto que el relato de 1Re 18:40-46 incluye en la misma jornada la matanza de los profetas de Baal, la oración de Elias, la lluvia y el regreso de Acab a Yizreel. Ya hemos visto que el ritual posterior a la cautividad ponía el sacrificio de la tarde en el crepúsculo; sin embargo, en la época del Nuevo Testamento tenía lugar hacia la mitad de la tarde, hacia las tres según Josefo y la Mišná, hora en que Jesús murió en la cruz, Mt 27:46-50 y paralelos.
b) El sábado. La institución del sábado se estudiará en un capítulo especial.⁶ Sólo notaremos aquí su incidencia en el servicio del templo. Según Núm 28:9-10, a los holocaustos cotidianos se añadía cada sábado el sacrificio de dos corderos con ofrenda y libación. La identidad de las víctimas, de su número y de la ofrenda conjunta indica que el servicio cotidiano se doblaba sencillamente dicho día, sin duda a las mismas horas. Ezequiel había previsto un ritual más rico: entrada del príncipe por el pórtico que permanecía cerrado todo el resto de la semana, y holocausto de diez corderos y de un carnero, Ez 46:1-5. No se sabe qué prácticas se observaban durante la monarquía, pero la historia de Atalía muestra que el día del sábado se doblaba la guardia del templo, lo que supone más grande afluencia de fieles, 2Re 11:5-8, cf. Ez 46:3.
c) La neomenia. El ritual de Núm 28:11-15 prescribe que el primer día de cada mes lunar se haga el holocausto de diez toros, de un carnero y de siete corderos, con ofrendas y libaciones, más un macho cabrío en sacrificio por el pecado. Según Ezequiel, el príncipe debía ofrecer en tal día un toro, un cordero y un carnero, Ez 46:6-7.
La celebración del novilunio es muy antigua. Se menciona juntamente con el sábado y las fiestas en Is 1:13-14; Os2:13. Como el sábado, era día de descanso, Am 8:5, que se escogía para ir a visitar a un «nombre de Dios», 2Re 4:23. En el novilunio recibía Saúl a su mesa, y la comida tenía carácter religioso, puesto que había que estar «puros» para participar en ella, 1Sam 20:5.1Sa20:18.1Sa20:26; el mismo pasaje puede indicar que la fiesta duraba dos días, 1Sa20:19.1Sa20:27. Es también posible, según 1Sa20:6.1Sa20:29, que se escogiera un comienzo de mes para el sacrificio anual del clan. Las neomenias continuaron celebrándose hasta el final del Antiguo Testamento, cf. Esd3:5; Neh10:34; 1Cr 23:31; 2Cr 2:3; 2Cr 8:13; 2Cr31:3 y, en el Nuevo Testamento, Col2:16; pero perdieron mucho de su importancia, excepto la del séptimo mes, Lev 23:24-25; Núm 29:1-6.⁷
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