Capítulo XIII PESOS Y MEDIDAS 1. La metrología israelita
Capítulo XIII
PESOS Y MEDIDAS
1. La metrología israelita
La metrología es, por definición, una ciencia exacta. Supone la determinación matemática de las unidades de longitud, volumen y peso y su clasificación rigurosa. En el uso práctico, exige la sanción de una autoridad que impone un sistema y verifica la conformidad de las medidas empleadas por cada uno con el patrón que ella conserva. Esto, que es regla en los Estados modernos, se hacía ya, aunque en grado diverso, en los antiguos imperios orientales. No es claro que tal reglamentación haya existido en Israel. Frecuentemente se ha querido ver en 2Sam8:1 la mención de un patrón del codo, que David habría cogido a los filisteos. Pero el texto está alterado y probablemente se alude a un nombre geográfico. Sin duda, se habla de engañadores que disminuían las medidas y aumentaban el siclo, Am8:5, de pesos «pesados» y «ligeros», Dt25:13, del celemín disminuido y de pesos engañosos Miq6:10-11; cf. Prov20:10. Por el contrario, Lev19:35-36 prescribe pesos justos, una medida justa, un sextario justo, cf. Ez45:10. Todo esto se refiere a estimaciones comúnmente admitidas y no a patrones oficiales. La tradición rabínica, según la cual los patrones del codo se depositaban en el templo es inverificable, y probablemente se funda únicamente en 1Cr 23:29, donde a los levitas se les encarga de los panes de la oblación, de la flor de la harina, de las tortas y de toda clase de medidas. Según el contexto, esto no significa otra cosa que la obligación que tienen los levitas de velar para que las ofrendas sean de la cantidad requerida, cf. por ejemplo Éx 29:40, para que Dios no se vea frustrado, cf. Mal 3:8-10. No es necesario convertirlos en controladores de pesos y medidas. Estos textos se aprecian mejor al ver aun hoy día, después de la imposición del sistema métrico y la obligación de emplear medidas autorizadas, cómo ciertos mercaderes de los suq de Jerusalén pesan sus productos sirviéndose de una piedra o de una herradura, cómo los aldeanos cuentan la leche o el aceite con latas de conservas, y los beduinos miden con el brazo la cuerúa que compran. Como en la actualidad, también en otro tiempo se contentaban en Israel con una evaluación conforme a la común estimación. Se verá más adelante que esta evaluación estaba asegurada en ciertos casos por una marca o una inscripción sobre el recipiente o sobre el instrumento que servía para medir, pero aun así no se asemejaba a la precisión de nuestros controles modernos, ni tampoco, según parece, a la exactitud de los antiguos sistemas de Mesopotamia y Egipto.
Es útil comparar los datos de la Biblia con los antiguos sistemas orientales y, secundariamente, con la metrología grecorromana. Pero no debemos olvidar que frecuentemente la apreciación de las unidades es incierta y nada nos asegura que las medidas israelitas hayan sido exactamente equivalentes. En nuestros días, medidas con el mismo nombre han tenido, o aún tienen, valores sensiblemente diferentes en Siria, en Egipto, en Palestina, y aun dentro de la misma Palestina según las diversas regiones. Además, los valores han cambiado con el tiempo, en Israel como en los demás países vecinos. Finalmente, las indicaciones tomadas de los textos y de las excavaciones son muy insuficientes, cuando sólo se considera el Antiguo Testamento, como se hace aquí.
Estos hechos invitan a una prudencia que no siempre los autores de trabajos especiales sobre metrología bíblica han sabido observar. Se pueden poner con cierta probabilidad las diversas series de cada categoría, pero es inútil y engañoso querer dar, con cuatro o cinco decimales, su equivalencia métrica cuando no se está seguro ni del patrón antiguo, ni de su relación con nuestro sistema. Sólo se pueden dar aproximaciones. La metrología bíblica probablemente nunca se convertirá en una ciencia exacta.
2. Medidas lineales
Según el uso universal de los antiguos, las medidas de longitud más corrientes toman sus nombres de los miembros del cuerpo humano, en Israel del brazo y de la mano, agentes de la actividad artesana.
El codo, 'ammah, es la distancia entre la extremidad del codo y la extremidad del dedo medio. Palmo o zeret, es el largo de la mano de un hombre abierta y extendida desde el extremo del pulgar hasta el del meñique. En la Vulgata se ha traducido por palmus, pero no debe confundirse con el término siguiente: mano, tepah o topah, es la anchura de la mano donde nacen los dedos. El dedo o pulgar, 'esba', frecuente en las metrologías antiguas y en el Talmud, sólo se encuentra una vez en el Antiguo Testamento como unidad de medida, Jer 52:21.
La caña, qaneh, empleada en la descripción del templo de Ezequíel, es más bien un instrumento para medir que una unidad de medida, cf. Ez 40:3. La caña de Ezequiel tenía seis grandes codos, como la medida del mismo nombre en Mesopotamia. La cuerda de lino de Ez 40:3, la cuerda de medir de Am7:17; Zac1:16; Zac2:5 son también instrumentos de medida, de los que no se sabe si estaban marcados como la cuerda mesopotámica.
Finalmente, Jue 3:16 dice que Ehud tenía una espada de un gomed de largo. La palabra es única en la Biblia, y las conjeturas de las versiones, «palmo» o «palmo menor», o de los modernos, «codo corto», nada esclarecen sobre el valor de esta medida.
El Antiguo Testamento no nos habla en ninguna parte de la relación de estas unidades fundamentales entre sí. Pero es claro que tenían las mismas relaciones proporcionales que los miembros del cuerpo humano del que tomaban los nombres, y es probable que dichas relaciones estaban ajustadas de la misma manera que en Mesopotamia y en Egipto, que tienen una subdivisión idéntica del codo común:
| Codo | 1 | ||||
| Palmo | 2 | 1 | |||
| Mano | 6 | 3 | 1 | ||
| Dedo | 24 | 12 | 2 | 1 |
En Mesopotamia había también, según Heródoto, un codo real que comprendía 27 dedos. Igualmente, en Egipto, se conoce un codo real de 7 manos y 28 dedos. En Israel parece que existieron, en épocas diferentes, un codo real de 7 manos y 28 dedos. Reproduciendo las dimensiones del templo de Salomón, tal como se nos dan en los libros de los Reyes, 2Cr 3:3 precisa que se trata del «codo de la medida antigua». La caña del medidor celestial de Ez40-Ez42; cf. Ap 21:15-16, tenía seis codos «de un codo más una mano», Ez40:5; cf. Ez43:13. Es probable que Ezequiel haya tomado la medida antigua para la descripción del templo futuro y que dé la equivalencia en las medidas de su tiempo: el codo antiguo habría tenido tamhién 6 manos y 24 dedos, pero también éstos serían más grandes. Con todo no debemos olvidar que el codo real egipcio tenía 7 manos y 28 dedos.
La valoración métrica del codo israelita se puede hacer comparándolo con los sistemas vecinos, pero éstos no son constantes. Las reglas graduadas grabadas sobre dos estatuas de Gudea, principe de Lagas, hacía el año 2000 a.C., nos dan un codo de 0,495 metros, que representa probablemente el codo grande de la época. Según las antiguas reglas graduadas encontradas en Egipto, el codo real tendría 0,525 ó 0.530 metros. Las excavaciones en Palestina no han proporcionado semejantes patronos y sólo podemos utilizar una información positiva: la inscripción grabada en el canal de Ezequías dice que tiene 1200 codos de largo y, efectivamente, el canal mide 533,10 metros; el codo tendría por lo tanto 0,44425 metros. Pero esta precisión es abusiva, ya que 1200 es evidentemente una cifra redonda, como los 100 codos que en la misma línea del canal indican la profundidad del mismo. Por otra parte, hay un margen inevitable de error en la mensuración de un trazado serpentino. Habría aún que determinar si este codo contemporáneo de Ezequías es equivalente al codo antiguo de que habla 2Cr3:3, o al codo largo de Ez40:5, o al codo corto implicado en este mismo texto. Hay, pues, cierta arbitrariedad en las valoraciones que dan los autores y que varían alrededor de 0,45 metros para el codo común y 0,52 metros para el codo de Ezequiel
Estos cálculos son, por otro lado, bastante vanos, dado quenno había un patrón oficial. En la práctica, los arquitectos, albañiles y artesanos tomaban las medidas sirviéndose de su codo físico, su mano extendida, su palma y sus dedos.
En cuanto a las medidas itinerarias, las distancias no se indican sino de forma empírica en los libros del Antiguo Testamento. El paso, pesa', sólo se menciona en 1Sam 20:3, y esto en sentido metafórico: «No hay más que un paso entre mí y la muerte.» La misma vaguedad ofrece el cómputo por jornadas de marcha, un día, Núm11:31, tres días,Gén 30:36; Éx 3:18; Jon 3:3, siéte días, Gén 31:23.
En Gén 35:16 = Gn 8:7; 2Re 5:19, la distancia se indica con la expresión kibrat ha'ares, es decir «una tirada o extensión de terreno»: lo contrario de una medida exacta, «cierta distancia». Dos medidas helenísticas aparecen en los libros de los Macabeos. Betsur está a unos 5 escenos (σχοϊνοι) de Jerusalén, 2Mac 11:5. El esceno es una antigua medida egipcia que valía, en la época tolemaica, un poco más de 6 km: Betsur está, en efecto, a 29 km de Jerusalén. Distintas menciones del estadio se encuentran accidentalmente agrupadas, en este mismo capítulo,2 Mac 12:9-10. 2Mac 12:16-17.29. El estadio es una unidad griega que fue recibida en Palestina primero en la época helenística y después en la época romana. El estadio alejandrino, al que parece conformarse el autor del segundo libro de los Macabeos, y que era probablemente el que empleaban los judíos de Palestina, medía poco menos de 185 metros. La distancia de 600 estadios entre Jerusalén y Escitópolis (Bet-San), 2Mac 12:29, se verifica exactamente con esta medida: hay un poco más de 110 km entre los dos puntos. Por el contrario, los 240 estadios de 2Mac 12:9, calculados con el mismo valor, son claramente poco para cubrir la distancia entre Jerusalén y el puerto de Yamnia. Los 750 estadios de 2 Mac 12:17 no son computables, pues desconocemos el punto de partida y el punto de llegada.
En hebreo no hay nombres para las medidas de superficie. Ésta viene determinada indicando la longitud de los lados de un rectángulo o de un cuadrado, el diámetro o la circunferencia de un espacio circular, 1Re 6:2s; 1Re7:23; 2Cr 4:1-2; Ez 40:47-49; Ez41:2-4., etcétera.
Las medidas agrarias eran empíricas. La yugada, semed, literalmente «yugo, yunta», es la extensión que una yunta puede trabajar en un día. Se menciona como medida en Is5:10 y en el texto corrompido de 1Sm 14:14. Se calculaba también la extensión de un terreno según la medida del grano que era necesario para la siembra. Tal proceder era empleado en todo el Oriente antiguo y lo encontramos atestiguado en Palestina en la época talmúdica; sin embargo, en la Biblia, sólo lo encontramos en 1Re18:32, texto por otra parte de difícil interpretación: Elias hizo alrededor del altar un canal o zanja de una superficie de dos seah de simiente. Cualquiera que sea el valor atribuido al se'ah y la densidad de simiente que se suponga, ya se aplique la medida a la superficie del canal, ya se extienda al espacio que él circunscribe, en todo caso el cómputo parece muy exagerado. No es verosímil que Lev 27:16 estime un campo en 50 siclos por homer de cebada que sirve para la sembradura: esto supondría una superficie enorme por un precio irrisorio. Se trata del grano que se recoge, y expresa la apreciación del valor del campo, no de su superficie.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.