5. Las ceremonias del matrimonio
5. Las ceremonias del matrimonio
Es interesante observar que en Israel, como en Mesopotamia, el matrimonio es un asunto puramente civil y no es sancionado por ningún acto religioso. Es cierto que Malaquías llama a la esposa «la mujer de tu alianza», bêrít, Mal 2:14, y que con frecuencia bêrit se dice de un pacto religioso, pero aquí el pacto no es sino el contrato de matrimonio. En Prov2:17 se llama al matrimonio «la alianza de Dios», y en la alegoría de Ez 16:8 la alianza del Sinaí viene a ser el contrato de matrimonio entre Yahveh e Israel.
Fuera de estas alusiones probables, el Antiguo Testamento no menciona contrato escrito de matrimonio sino en la historia de Tobías, Tob 7:13. Se conservan diversos contratos de matrimonio procedentes de la colonia judía de Elefantina, que datan del siglo v antes de nuestra era, y en la época grecorromana la costumbre estaba bien establecida entre los judíos. Existía desde muy antiguo en Mesopotamia, y el código de Hamurabi declara inválido un matrimonio concluido sin haber estipulado un contrato. En Jsrael se redactaban actas de divorcio ya anteriormente a la cautividad, Dt24:1-3; Jer 3:8, sería, pues, extraño que por aquel tiempo no hubiese habido contratos de matrimonio, y el silencio de los textos es quizá tan sólo accidental.
La fórmula determinante del matrimonio se contiene en los contratos de Elefantina, que están redactados en nombre del marido: «Ella es mi esposa y yo su marido a partir de hoy para siempre»; la mujer no hace ninguna declaración. Se puede hallar un equivalente en Tob 7:11, donde el padre de Sara dice a Tobías: «Desde ahora eres su hermano y ella es tu hermana.» En un contrato del siglo II d.C., descubierto en el desierto de Judá, la fórmula es: «Tú serás mi mujer.»
El matrimonio era ocasión de esparcimientos. La ceremonia principal era la entrada de la novia en casa del esposo. El novio con la cabeza adornada con una diadema, Cant3:11; Is61:10, acompañado por sus amigos con panderetas y músicas,,1Mac 9:39 se dirigía a casa de la novia. Ésta estaba ricamente vestida y adornada con alhajas, Sal45:14-15; Is61:10, pero cubierta con un velo, Cant4:1.3; Cant6:7, y no se descubría hasta la cámara nupcial. Por eso Rebeca se cubrió con un velo al divisar a su prometido Isaac, Gén 24:65, y esta costumbre permitió a Labán sustituir a Raquel por Lía cuando el primer matrimonio de Jacob, Gén29:23-25. La muchacha, acompañada de sus amigas, Sal45:15, es conducida cerca del esposo, Sal45:16; cf. Gén24:67. Se cantan cantos de amor, Jer16:9, en los que se celebran las cualidades de los dos esposos y de los que tenemos ejemplos en el Sal45 y en el Cantar de los Cantares, sea cual sea la interpretación que se les dé, alegórica o literal.
Los árabes de Palestina y de Siria han conservado costumbres análogas: el cortejo, los cánticos nupciales, la velación de la novia. A veces, durante el trayecto, la novia lleva una espada, o se lleva delante de ella y se da también el caso de que ella misma ejecute, avanzando y retrocediendo, la danza del sable. Se ha relacionado con esto la danza de la sulamita en Cant7:1. En algunas tribus la novia trata, por juego, de escaparse de su novio, que debe simular conquistarla por la fuerza. Se ha tratado de explicar estos juegos como una supervivencia del matrimonio por rapto, del que se dice hallar un vestigio en el Antiguo Testamento: el rapto por los benjaminitas, de las muchachas que bailaban en las viñas de Siló, Jue 21:19-23. Estos paralelos no parecen tener fundamento. El gesto de blandir la espada tiene valor profiláctico: corta la mala suerte y ahuyenta a los demonios. Nada indica que la danza de la sulamita sea una danza del sable, y el episodio de Siló se explica por las circunstancias mencionadas en el relato.
Luego se celebra el gran festín, Gén 29:22; Jue 14:10; .Tob 7:14 En estos tres casos la comida tiene lugar en casa de los padres de la novia, pero las condiciones son particulares. Por regla general se daba ciertamente en casa del novio, cf. Mt 22:2. La fiesta duraba normalmente siete días, Gén29:27; Jue14:12, y podía prolongarse hasta dos semanas,.Tob 8:20;10:7 Sin embargo, el matrimonio se consumaba ya la primera noche, Gén 29:23; Tob 8:1.* De esta noche nupcial se conservaba el lienzo manchado de sangre que probaba la virginidad de la novia y que servía de prueba en caso de calumnia del marido, Dt 22:13-21. La misma ingenua costumbre existe todavía en Palestina y en otros países musulmanes.
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