2. El ejército profesional
2. El ejército profesional
Los adversarios de los israelitas, cananeos y filisteos, tenían tropas permanentes de infantería y de carros, compuestas por soldados de profesión, indígenas o extranjeros. Semejante organización militar era incompatible con el espíritu y las tradiciones de la confederación de las doce tribus. Es cierto que Abimélek reclutò mercenarios, Jue 9:4, pero también es cierto que sólo era israelita a medias y que ambicionaba un reino según el modelo de los cananeos. También Jefté reunió una banda de gente armada, pero esto tuvo lugar fuera del territorio de Israel, Jue 11:3. Sin embargo, los reveses sufridos en la lucha contra los filisteos, demostraron a los israelitas que un pueblo reclutado en masa no podía oponerse con eficacia a un ejército de profesión, menos numeroso, pero bien entrenado y dispuesto a cada momento a entrar en acción. La creación de tal ejército fue obra de los primeros reyes de Israel.
a) Los cuerpos mercenarios. Saúl comenzó a reclutar mercenarios: en cuanto veía un hombre bravo y valiente, trataba de ganárselo, 1Sam 14:52. Desde luego, escogió de preferencia hombres de su tribu, la de Benjamín, cf. 1Sam22:7, pero también de las otras tribus, como al judaíta David, 1Sam16:18s; 1Sa18:2, y hasta a extranjeros, como al edomita Doeg, 1Sam 21:8; 1Sa22:18. Nunca fueron numerosos, pues era preciso pagarlos, cf. Jue 9:4, y el reino de Saúl era pobre. David, después de su ruptura con Saúl, reclutò mercenarios por su cuenta: tuvo 400 hombres, 1Sam 22:2; luego 600, 1Sam 25:13, con los cuales pasó al servicio de los filisteos, 1Sam 27:2. Estos aventureros se quedaron con él cuando llegó a ser rey de Judá y de Israel, y su número fue aumentando al mismo tiempo que las victorias de David ampliaban su campo de reclutamiento y suministraban los recursos necesarios para el mantenimiento de los mercenarios. Eran de diversas procedencias; entre los treinta héroes de David, 2Sam 23:24-39, de que se volverá a hablar, había sobre todo gentes de Judá y de las comarcas vecinas, aunque también uno de Efraím, uno de Manasés, uno de Gad y varios extranjeros, un arameo de Soba, un ammonita, el hitita Urías, marido de Betsabé, cf. 2Sam 11:38, Después de vencer a los filisteos, David reclutó entre ellos o entre sus vasallos un cuerpo de kereti (cereteos) y de pe!etí (peleteos), 2Sam8:18; 2Sa15:18; 2Sa20:7.2Sm 20:23; 1Re1:38-44. Tuvo también un contingente de 600 hombres de Gat, de Filistea, 2Sam 15:18s.
David, al proceder así, copiaba una institución de los principados cananeos y filisteos. Recientemente se ha propuesto la hipótesis de que el término especial que designaba a estos mercenarios, se ha conservado en las expresiones yâlidê hâ'ânâq, Núm13:22.Nm13:28; Jos 15:14, y yelidé hârâpah, 2Sam 21:16-18. La palabra yâlîd no significa «descendiente», sino «dependiente, siervo», y parece haberse aplicado a guerreros de profesión, que enajenaban su libertad para entrar en un cuerpo militar, en este caso el cuerpo de ártaq o el cuerpo de rafah, quedando todavía por determinar el sentido de estas palabras o nombres.⁴ Los otros empleos de la palabra yálíd, en la expresión yelidé bayt, estarían de acuerdo con este sentido: se trataría de esclavos que disfrutan de una posición particular en la familia y que en Gén14:14, aparecen aplicados a fines militares. Esta hipótesis es interesante, aunque por falta de textos suficientemente numerosos y claros, permanece incierta.
De todos modos, los mercenarios israelitas no tenían un estado civil de hombres libres. Estaban personalmente ligados al rey. Eran los «hombres» de Saúl, 1Sam 23:25-26, o de David, 1Sam23 passim; 1Sa24:3s; 1Sm 27:3.1Sm 27:8..., los servidores, 'âbâdîm, de Saúl, 1Sam 18:51Sa18:30; 1Sa22:17, o de David, 1Sam25:40; 2Sam2:17; 2Sa3:22; 2Sa11:9.2Sa11:11.2Sa11:13; 2Sa18:7-9; 2Sa20:6; 1Re1:33. El rey premiaba sus servicios eximiéndolos de impuestos o de prestaciones, 1Sam17:25, mediante donaciones de tierras u otorgándoles derechos sobre los diezmos, 1Sam 8:14-15. A la muerte del rey, pasaban a su heredero: los «servidores» de Saúl se convierten en servidores de Tsbaal, 2Sam2:12; 2Sa4:2. Estaban estacionados en Id corte; durante el reinado de David, en Jerusalén, 2Sam 11:9-13; 2Sa15:14; 2Sa20:7; 1Re 1:33.
Constituían la guardia real No es fácil precisar su organización, que parece haber sido más bien fluctuante. Fuera del término general, âbâdîm. y de indicaciones de origen étnico, los soldados que la componen reciben diferentes nombres, cuya relación es todavía incierta. La guardia personal de Saúl, y luego la de David, reciben el nombre colectivo de mišma'at, «los que obedecen, o que responden a la llamada», 1Sam 22:14; 2Sam23:23. Bajo Saúl, su jefe es David; bajo David la manda Benayahu, que es a la vez, o después, jefe de los kereti y de los peleti, 2Sam8:18; 2Sa20:23; cf. 1Re1:38-44. Estos últimos parecen haber constituido entonces toda la guardia: sólo a ellos se los pone en paralelo con el ejército popular, 2Sam8:16; 2Sa20:23, como se hace con los 'ábádim en 2Sam11:11. Por el contrario, en 2Sam 20:7, al lado de los kêreti y peleti se menciona a los «paladines», los gibbórím. Pero los gibbórím parecen ser el equivalente de los kereti y peleti en 2Sam 16:6 comparado con 2Sam15:18, y en 1Re 1:8-10 comparado con 1Re1:38-44; los gibbórím figuran solos al lado del ejército del pueblo en 2Sam 10:7.
Entre estos «paladines» se distinguen por su valor dos grupos: los tres, cuyo jefe es Isbaal, 2Sam 23:8-12, y los treinta, mandados por Abisay, 2Sam 23:18.2Sa23:24-39. Su origen, en gran parte del sur de Judea, hace verosímil que fueran los más valerosos entre los compañeros de David a los principios y que desde la permanencia en Siqlag fueran constituidos en una compañía distinguida. A este propósito se ha recordado un texto egipcio que habla de una «tropa de treinta» en el séquito inmediato de Ramsés II.
A estos soldados, o por lo menos a una parte de ellos, se llama a veces ne'árím, literalmente los «jóvenes» y en sentido militar, los «cadetes». Acompañan a David en su fuga, 1Sam 21:3-5; 1Sa21:25:5s, y no se ve nada que los distinga de los «hombres» de David, 1Sam 25:13.1Sa25:20. Saúl también tenía a los suyos, 1Sam 26:22. Los «cadetes» de David y de Isbaal, hijo de Saúl, se afrontan en Gabaón, 2Sam 2:14, y en el mismo pasaje, 2Sam2:12-13, son llamados los 'ábádim de David. Los «cadetes» de 2Sam16:2 parecen ser los mismos que los soldados de la guardia que acompañan a David en su fuga, los mercenarios de 2Sm 15:18, los gibbórím de 2Sm16:6; cf. también 2Sam4:12. Más tarde nos encontramos con los «cadetes» de los jefes de distrito, distinguidos del ejército nacional, 1Re 20:14-19. Aunque en algunos casos hacen el papel de escuderos, 1Sam 20:21s.1Sm 20:35s; 2Sam18:15, no parece que sean jóvenes reclutas por oposición a los veteranos: cuando el término tiene una acepción propiamente militar, designa sencillamente soldados de profesión; cf. también Neh4:10. En sentido militar se empleaba ya el término en cananeo, habiendo pasado luego al egipcio, donde na'aruna designa un cuerpo de ejército, reclutado quizás en Canaán.
Finalmente, cerca de Saúl se encuentran también los râsîm, los «corredores», 1Sam 22:17, cuyo jefe es probablemente el edomita Doeg, 1Sa21:8 (corregido). Se los llama 'ábádim y en este texto son los ejecutores de las venganzas del rey, como lo son los ne'árím en 2Sam 4:12. Forman una guardia personal, un pelotón de escolta,⁶ como los cincuenta corredores que precedían a Absalón y a Adonías cuando simularon adoptar un tren regio, 2Sam 15:1; 1Re1:5. Figuran quizá con el mismo título al lado de escuderos, sálistm, en la historia de Jehú, 2Re 10:25. Desempeñan, junto con los mercenarios carios, la guardia del palacio de Jerusalén, donde hay una sala de los corredores y una puerta de los corredores, 1Re14:27-28; 2Re11:4-6.2Re11:11.2Re11:19. Son bastante numerosos para que se los pueda dividir en centurias.
Saúl utiliza a sus guardias contra los filisteos, 1Sam18:27-30; cf. 1Sa23:27, y para perseguir a David, 1Sam 23:25s, pero la eficacia del ejército profesional sólo se manifestó realmente en el reinado de David. Con sus mercenarios tomó a Jerusalén, 2Sam 5:6, derrotó a los filisteos, 2Sam5:21;2Sa21:15.Se recordaban las ilustres acciones de sus paladines, 2Sam 21:15-22; 2Sa23:8-23. Estas tropas de profesión están bajo un mando especial y se distinguen de los contingentes que en circunstancias graves suministran Israel y Judá. En la lista de los funcionarios de David hay dos militares, Joab, que manda el ejército, y Benayahu, que manda a los cereteos y peleteos, es decir, la guardia, 2Sam 8:16-18; 2Sa20:23. El relato detallado de la guerra ammonita ilustra la relación entre estas dos fuerzas: la guardia y todo Israel están movilizados, 2Sam11:1; pero, delante de Rabbá de los ammonitas, Israel y Judá acampan en tiendas, mientras que la guardia está en campo raso, 2Sa11:11; la guardia es la que lanza los ataques, 2Sa11:14-17; 2Sa12:26, los contingentes de Israel y de Judá están en reserva y dan el asalto final, 2Sa12:29. El mismo dispositivo se halla en las guerras arameas bajo Acab: los «cadetes» de los jefes de distritos, soldados de profesión, son enviados los primeros y desencadenan el ataque y luego Israel, es decir, el ejército nacional, sale detrás de ellos y persigue al enemigo, 1Re 20:15-20.
Este último texto nos recuerda que el ejército de profesión existió todavía largo tiempo después del reinado de David. Ya hemos señalado los «corredores» de Roboam, 1Re14:27-28, los de Jehú, 2Re10:25, los «corredores» y los cariños bajo Atalía, 2Re11:4. Las fortalezas erigidas por Roboam estaban ciertamente ocupadas por soldados de profesión, 2Cr11:11-12. Según 2Cr26:5s, Amasias, rey de Judá, reclutó mercenarios en Israel, y los anales de Senaquerib señalan los auxiliares de Ezequías que desertaron en ocasión del asedio de 701 a.C. Es la última mención cierta que poseemos de estas tropas mercenarias.
b) El arma de los carros. Los israelitas, al establecerse en la tierra prometida habían tenido que habérselas con los carros de guerra de los cananeos y de los filisteos, Jos17:16-18; Jue1:19; Jue4:13; 1Sam13:5; 2Sam1:6. En efecto, a partir del segundo milenio antes de nuestra era, el arma de carros, la carrería, había llegado a ser un elemento esencial, a veces el elemento principal, de los ejércitos del Oriente próximo. Las recetas para la cría de caballos y para la construcción de carros de dos ruedas, ligeros y resistentes, habían sido introducidas del norte por elementos indoeuropeos que contribuyeron a la formación del Estado de Mitanni en Mesopotamia del norte. Desde allí no tardó esta arma en propagarse entre los hititas, en Mesopotamia, en Egipto, en Siria y en Palestina. Todo pequeño Estado cananeo tuvo sus carros y sus carreros o aurigas, que llevaban nombre indoeuropeo, los maryannu. Los principados de los filisteos y de los otros «pueblos del mar» que se asentaron en la costa de Palestina, y los nuevos Estados arameos que se fundaron en Siria tuvieron también pronto sus tropas de carros.
Los israelitas, probablemente por razón de su pobreza —costaba caro constituir y mantener un cuerpo de carros—, siguieron con cierto retraso esta importante evolución de los métodos de combate. Después de su victoria contra los arameos de Soba, David mandó desjarretar los tiros que había capturado, cf. Jos11:6-9; 2Sam10:18, conservando, sin embargo, un centenar de ellos, 2Sam8:4. Si procedió de la misma forma con las ciudades cananeas que logró anexionar a Israel, pudo constituirse así una pequeña fuerza de carros, sin importancia en comparación con las tropas de infantería y que no aparece nunca en los relatos de sus campañas. Sólo se hace notar que Absalón y Adonías, cuando conspiraban por el trono, salían en carro, precedidos de «corredores», 2Sam 15:1; Re1:5.
La gran innovación militar de Salomón fue la creación de un potente cuerpo de carros. Llegó a eclipsar a los mercenarios de a pie, de los que no se hace mención bajo su reinado. No es que desapareciesen, pero fueron relegados a posición secundaria: con esto se transformaba radicalmente la situación del reinado de David.
Como Salomón no hizo personalmente conquistas, hubo de constituir a costa de dinero sus tropas montadas. Según el difícil texto de 1Re 10:28-29, parece ser que compró los carros en Egipto (donde fabricaban excelentes) y los caballos en Cilicia (cuyas remontas eran famosas). De esta manera poseyó 1400 carros y 12 000 caballos, según 1Re 10:26. El número de carros resulta verosímil: en la batalla de Qarqar, el 853 a.C., Acab de Israel alineará 2000 carros, y el rey de Damasco tendrá 1200. Pero la cifra de los caballos parece exagerada: según los documentos figurados y los textos extrabíblicos, cada carro exigía sólo tres caballos, dos enganchados y uno en reserva. Los 12 000 caballos provienen quizá de una tradición que evaluaba en 4000 el efectivo de los carros de Salomón, 2Cr 9:25; cf. la glosa de 1Re 5:6.
Estas tropas estaban acantonadas en Jerusalén, donde existía una puerta de los Caballos, 2Re11:16, y en las «ciudades de carros», 1Re 10:26. Estas «ciudades de carros y de caballos» o «ciudades de guarnición» están enumeradas en 1Re 9:15-19: eran Hasor, Meguiddó, Guézer, Bet-Horón de Abajo, Baalat y Tamar. Estas plazas, fortificadas con el trabajo de fonsadera, 1Re 9:15, defendían las grandes vías de acceso hacia el centro del reino, y estaban situadas cerca de llanuras, donde pudiesen maniobrar los carros. Las cuatro primeras de las ciudades mencionadas —éstas por lo menos— eran antiguas ciudades de corte cananeas que habían dispuesto de carros: Salomón continuaba sencillamente una tradición. Al mantenimiento de esta caballería se proveía mediante entregas de cebada y de paja realizadas por los prefectos de Salomón, 1Re 5:8. Las excavaciones de Meguiddó nos han revelado el aspecto que ofrecían aquellas ciudades de carros: una parte de la ciudad está ocupada por grandes cuadras con pesebres individuales, que daban a patios en los que se hallaba el abrevadero y que servían de picaderos. Las cuadras que se han descubierto en Meguiddó podían contener 450 caballos.
Los carros egipcios iban montados por dos hombres, el cochero y el combatiente; los carros hititas tenían un cochero, un combatiente y un escudero; su número fue reducido a dos en los Estados neohititas. En Asiria, en la época contemporánea de la monarquía israelita, la dotación se componía de tres hombres, efectivo que se elevó a cuatro entre Teglat-Falasar III y Asurbanipal, volviendo luego al número de tres. Al «tercero» se le llamaba en acádico šalšu (rakbu) o tašlišu. Los carros israelitas tenían también tres ocupantes: el cochero, llamado sencillamente rakkáh o «carrero» 1Re22:34, el combatiente y el «tercero», salís, 1Re9:22; 2Re10:25. El escudero del rey tenía una dignidad especial y era como un ayudante de campo.⁷
Al dividirse el reino a la muerte de Salomón, las principales guarniciones de carros, Hasor, Meguiddó, Guézer y probablemente Bet-Horón de Abajo, quedaron en poder de Israel. Judá no conservó sino pocas tropas montadas y no consta que Roboam estableciera tales tropas en las nuevas plazas que fortificó. Sin embargo, los caballos de Judá son asociados a los de Israel en la guerra contra Moab, 2Re 3:7, y los carros de Joram son derrotados por los edomitas, 2Re8:21. La carrería de Judá parece haberse desarrollado en el siglo vm. Entonces decía Isaías: «Su país está lleno de caballos e innumerables carros», Is 2:7, y maldecía a los que ponían su esperanza en los caballos y en la abundancia de carros, Is31:1; cf. Is30:16; Miq1:13; Miq5:9. Estos suministros de guerra venían de Egipto, cuya alianza se había procurado, Is 31:1-3, e Isaías parece condenar esta fiebre de armamentos. Al país no le acarreó ninguna ventaja: en el año 701, Senaquerib se apoderó de las ciudades de Judá, excepto Jerusalén, sin librar una soia batalla en que interviniesen carros. No parece que volviesen nunca a restablecerse las tropas montadas. En este sentido sólo se puede invocar el texto de 2Cr 35:24, más extenso, y sin duda también más exacto que su paralelo de 2Re23:30: Josías, herido en Meguiddó, fue sacado de su carro y trasladado a Jerusalén en su «segundo carro». Lo cual significa que el rey disponía de dos carros, pero no prueba que existiese un cuerpo de carros.
En el reino de Israel, al que correspondió la mayor parte de los carros de Salomón, y en el que se perpetuaban las tradiciones cananeas, las tropas de carros conservaron mayor importancia. Bajo Elá estaban divididas en dos cuerpos, uno de ellos mandado por Zimrí, 1Re16:9. Según los anales de Salmatiasar III, 2000 carros israelitas tomaron parte en la batalla de Qai-qar. Sin embargo, los fracasos sufridos durante las guerras arameas debilitaron considerablemente esta arma. Quedaban carros en Samaría, 2Re7:13; 2Re10:2, pero no en cantidad, cf. 2Re7:6, y en el momento más sombrío de estas luchas Joacaz sólo conservó diez carros, 2Re13:7. Tales pérdidas no fueron nunca compensadas: Sargón de Asiría, que se jacta de haber capturado 300 carros en Hamat, no ganó más que 50 carros en su conquista de Samaría.
A comienzos del primer milenio antes de nuestra era, la caballería montada, empleada ya hacía tiempo por ciertos pueblos del norte y que seguirá siendo el arma principal de los escitas, hizo tímidamente su entrada en los ejércitos del Oriente próximo. En los bajo relieves de Tell Halaf, de principios del siglo IX a.C., se representan guerreros a caballo, y por la misma época se introdujeron elementos de caballería en el ejército asirio, pero las tropas de carros siguieron manteniendo la preponderancia. Fuera de los batidores montados, el ejército egipcio no tuvo nunca caballería. Tampoco la tuvieron los israelitas: el enviado de Senaquerib propone irónicamente a Ezequías darle 2000 caballos si halla jinetes que los monten, 2Re18:23. En los relatos de la época monárquica, el término párásim, traducido con frecuencia por «jinetes» o por «caballería» designa los tiros o las dotaciones de los carros. Pero sucedía también que se montaba a un caballo para huir más rápidamente, 1Re20:20; Is30:16; Am2:15. Esto no excluye, como tampoco en Egipto, el empleo de jinetes como batidores o como mensajeros, 2Re 9:17s; cf. Zac1:8-11. La descripción del caballo de guerra en Job 39, 19-25 es de inspiración extranjera, como son también extranjeros los jinetes mencionados por Ez23:6.Ez23:12 (asirios); Ez38:4 (el ejército de Gog); Esd 8:22 y Neh 2:9 (persas). Por lo demás, todos estos textos son posteriores a la monarquía. Todavía mucho más tarde, en las primeras guerras macabeas, los judíos sólo opusieron infantes a la potente caballería de los griegos y a sus elefantes montados, 1Mac1:17; 1Mac6:30s; 1Mac 8:6; 2 Mac11:4; 2Mac13:2.15. Los relatos de la derrota de Betzacarías,1Mac 6:29-47, y de la victoria de Jonatán contra Apolonio, 1Mac10:73-83, son particularmente significativos. Un cuerpo de caballería judía no aparece sino bajo Simón, en 136-135 a.C., y todavía era poco numeroso, 1Mac 14:4.7. El ejército de Herodes contaba 6000 jinetes al lado de 30000 infantes.
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