2. Altares israelitas fuera del santuario principal
2. Altares israelitas fuera del santuario principal
La misma variedad aparece en los más antiguos textos bíblicos. En Jue 6: 19-23, Gedeón quiere ofrecer al ángel de Yahveh un cabrito y pan sin levadura; el ángel le ordena colocar la carne y los panes sobre una roca, donde son consumidos por un fuego que surge de la roca: es un sacrificio. En Jue 13:19-20, el padre de Sansón, Manoah, ofrece sobre una roca un cabrito en holocausto a Yahveh y esta roca es llamada «altar» en el versículo siguiente.
Hay también ejemplos de grandes piedras que servían de altar. Cuando regresó el arca a Bet-Semés, la madera del carro y las vacas que habían servido para el transporte forman el material de un holocausto ofrecido sobre una «gran piedra» que se hallaba allí, 1Sam 6:14. En la guerra de Saúl contra los filisteos, el pueblo degüella sobre la tierra misma el ganado arrebatado al enemigo; entonces interviene Saúl: «¡Arrastradme hasta aquí una gran piedra!», y sobre ella hace inmolar las bestias: es un altar, pues toda inmolación tiene hasta el Deuteronomio, Dt12:20-25, carácter sacrificial.
Pero los altares mencionados en la Biblia fueta del templo son generalmente altares construidos, tal como los que erigen los patriarcas y más tarde los de la época de Josué, Jos 22:10, y de los Jueces, Jue 6:24 (el altar construido sobre la roca donde la comida de hospitalidad se había transformado en holocausto) y Jue6:26 (según la tradición paralela), hasta el altar construido por David sobre el emplazamiento del futuro templo, 2Sam 24:25. Sobre el Carmelo, Elias repara el altar de Yahveh que había sido derruido y dispone sobre él la leña y los cuartos de la víctima, 1Re 18:30-33. Una glosa que se inspira en Éx 24:4; Jos 4:1-9, añadió, v. 1Re 18:31-32, que este altar estaba construido con doce piedras que simbolizaban las doce tribus.
Fuera de esta glosa, nunca se precisa si estos altares estaban construidos con ladrillos (crudos) o con piedras. Los dos materiales se utilizaban, como ya hemos visto, para los altares preisraelitas de Canaán y estaban autorizados por la ley de Éx 20:24-26: el altar debe ser de tierra (ladrillos crudos); si se hace con piedras, éstas no deben ser talladas a cincel. Dt 27:5 hace suya esta prescripción: se edificará sobre el Ebal un altar de piedras que no hayan sido trabajadas por el hierro; la orden es ejecutada por Josué, según el pasaje deuteronomista de Jos 8:30-31. Los rabinos han dado explicaciones sutiles de esta prohibición de tallar las piedras del altar: el altar perdona y el hierro castiga, o bien: el altar prolonga la vida y el hierro la acorta. Éx 20:25 dice solamente que el hierro «profana» la piedra, lo cual se explica por el cuidado general de no utilizar para el servicio de Dios sino a seres en su estado natural antes de haber sido en alguna manera empleados por el hombre, cf. Núm19:2; Dt21:3-4; ISam 6:7, etc., lo cual recuerda también los altares sobre la roca o sobre una gran piedra bruta. La ley de Éx 20:26 prohibe también que el altar tenga gradas. Los altares cananeos las tenían a veces y los altares israelitas posteriores tenían una escalera o una rampa de acceso. Éx 20:26 da a esta prohibición un motivo de pudor: el sacerdote vestido únicamente con un mandil, se expone a descubrir su desnudez al subir al altar, por lo cual, en la época del gran altar con escalera, una ley posterior prescribirá al sacerdote que lleve pantalones, Éx 28:42-43. Esta explicación parece secundaria y la prohibición primitiva se justificará más bien por el carácter sagrado del altar que se quería en cuanto fuera posible separar de lo profano: las gradas, unidas al altar y pisadas por el sacerdote, parecían suprimir esta separación.
Más adelante hablaremos de los pequeños altares móviles que servían para las ofrendas de perfumes.
3. Los altares del culto en el desierto
Según las descripciones del santuario del desierto, la tienda o morada poseía dos altares, el altar de los holocaustos colocado delante de la entrada de la morada, Éx 40:6.Ex 40:29; cf. Lev 4:18, y el altar de los perfumes colocado en la morada delante del velo que aislaba la parte del fondo, donde se encontraba el arca, Éx 30:6: Ex 40:5.Ex 40:26,
La descripción de este altar de los holocaustos se encuentra en Éx 27:1-8 y Ex38:1-7: es una construcción de tablas de acacia de cinco codos de largo y de ancho, y de tres codos de alto. Estas tablas están chapadas de bronce y el altar se llama a veces «el altar de bronce». Tiene una reja de bronce, trabajada a modo de red, una cornisa o un reborde y cuatro anillos para las barras que sirven para transportarlo. Es hueco. La descripción es oscura; en particular no podemos representarnos bien la relación entre la reja y la construcción. Sobre todo nos explicamos con dificultad que pudiesen quemarse víctimas en esta caja de madera, aun estando revestida de bronce. Algunos exegetas suponen que esta construcción no era sino un cajón en el que, en las etapas, se acumulaban piedras, pero esto no se dice en el texto y la reja hacía imposible este procedimiento. En fin, la altura, de 1,50 m, hubiese exigido una gran grada, a la que no se hace alusión.
El altar de los perfumes está descrito en Éx 30:1-5 y Ex37:25-28: tiene una superficie cuadrada de un codo de lado y una altura de dos codos. Es de madera de acacia chapada de oro en la parte superior; tiene cuernos de oro y cuatro anillos de oro para su transporte. Por esta razón varias veces se le llama sencillamente el altar de oro. La descripción es clara, pero este altar parece ser una añadidura: no se menciona juntamente con el ajuar de la morada, Éx25, su emplazamiento está indicado, no en Éx 26:33-37, como era de esperar, sino al mismo tiempo que su descripción y su uso en Éx 30:10, que hace el efecto de un bloque errático. En fin, no se hace la menor alusión a este altar en los relatos del desierto, donde las ofrendas de perfumes se hacen con la pala del incienso, Núm16:6-7.Nm16:17-18; Nm17:11-12.
Vemos, pues, que la tradición vacilaba acerca de la presencia de un altar de los perfumes en el santuario del desierto, donde no lo introdujo finalmente sino a imitación del templo de Jerusalén. En cuanto al altar de los holocaustos, es también la réplica móvil del altar del templo y así volvemos a encontrarnos de nuevo aquí con la conclusión que sugería la descripción sacerdotal de la tienda.³
4. Los altares del templo de Salomón
En efecto, el templo de Salomón tenía también dos altares, en los mismos emplazamientos relativos que los de la tienda: el altar de los holocaustos estaba delante del templo, 2Re16:14; la localización exacta sobre el actual haram eš-šerif depende de la solución que se adopte sobre el emplazamiento del templo en general ⁴ El altar de los perfumes estaba en el hêkal, delante del debir, 1Re 6:20-21.
a) El altar de los holocaustos. Es curioso que el altar de los holocaustos no esté ni siquiera mencionado en la larga descripción del templo y de su ajuar, IRe 6-7. Sólo se hace alusión a él en 1Re 8:22.1Re 8:54, que son de redacción deuteronomista, como también en 1Re 8:64 y 1Re9:25, que son más antiguos. Este silencio se ha explicado de diversas maneras. Es poco verosímil que Salomón adoptase sencillamente el arca que había construido David, 2Sam 24:25: tenía propensión a lo nuevo y lujoso. Es más probable que instalase un nuevo altar que, según 1Re 8:64 y 2Re 16:15, se denomina altar de bronce y que, según 2Re16:14, podía desplazarse; era, pues, una gran parrilla sobre la que se quemaban los sacrificios. Es posible que el redactor de 1Re 6-7 suprimiese la descripción de este altar cuyo tipo era extraño a la costumbre y a la ley de Israel, Éx 20:24-26, pero que estaba en uso entre los fenicios, según testimonio de las inscripciones. El cronista reparó esta misión y atribuyó a Salomón la confección de un altar de bronce de diez metros de lado y cinco metros de alto, 2Cr 4:1, pero estas dimensiones convienen más al altar construido por Acaz o al que el cronista veía en su tiempo.
En la época de Acaz, el altar salomónico fue reemplazado por un nuevo altar, construido según el modelo del que el rey había visto en Damasco, adonde había ido a prestar juramento de fidelidad a Teglat-Falasar, 2Re 16:10-16. A pesar de una opinión común, el modelo no era probablemente asirio, sino sirio: este nuevo altar que sorprendía por sus dimensiones, v. 15, al que se subía por gradas o por una rampa, v. 12, copiaba el gran altar del templo de HadadRimmón en Damasco, cf. 2Re 5:18. El antiguo altar de bronce fue desplazado hacia el norte y, según una posible explicación de las últimas palabras del v. 15, Acaz se lo reservó para sacar augurios del examen de las víctimas; el verbo biqqer, empleado aquí, podría tener este sentido. El nuevo altar, no obstante su origen suspecto permaneció en servicio hasta la cautividad y parece ser que el segundo templo conservó su forma, quizá ampliada.
b) El altar de los perfumes. Se ha negado sin razón suficiente la existencia de un altar de los perfumes en el templo de Salomón. Está mencionado en el texto recargado y embrollado de IRe 6:20-21, que se puede restituir así con la ayuda de los testimonios griegos: «Hizo un altar de cedro > delante del debir y lo revistió de oro.» Es también el «altar de oro» de 1Re 7:48. En la visión inaugural de Isaías que tiene el templo como marco real o imaginario, uno de los serafines toma una brasa de encima de un altar que, en el interior del templo, no puede ser sino el altar de los perfumes. También en el altar de los perfumes, en el hêkal, fue donde Ozías pretendió ofrecer el incienso, según 2Cr 26:16.
En IRe 7:48, se le llama sencillamente altar «de oro», záháb, como lo es a veces el altar correspondiente de la tienda del desierto. Recientemente se ha propuesto una nueva explicación de este nombre: en Arabia del sur, dhb designaba a la vez el oro y un perfume, y la palabra está grabada en un pequeño pebetero con otros nombres de sustancias aromáticas. El «altar de oro», mizbeah hazzâhâb, sería quizá un «altar de los perfumes». Es posible, pero hay que reconocer que el sentido primitivo se perdió muy pronto: 1Re 6:20-21, acerca del templo de Salomón, y Éx 30:1-5, acerca del altar de la tienda insisten en su revestimiento de metal precioso y quieren justificar así su nombre, y todos los testimonios griegos, bíblicos y extrabíblicos hablan de un altar «de oro».
La arqueología de Palestina permite seguir la evolución de este género de altar. En la época cananea, para quemar los perfumes se utilizaban soportes de barro cocido cilindricos o rectangulares. Del principio de la monarquía israelita datan altares de piedra caliza en forma de pilares cuadrangulares, hallados en Siquem y en Meguiddó; tienen por lo regular cuernos en los cuatro ángulos de la sumidad. Tienen la misma forma que el altar de los perfumes des^ crito por Éx 30:1-5, pero no son tan grandes. Altares muy pequeños del mismo tipo están documentados a partir del siglo XI por un ejemplar hallado en el tell beit-mirsim, y de la época persa por un grupo numeroso que proviene de Lakís. La utilización de estos altares fuera del santuario oficial acabó por probarse,⁵ pero un altar del mismo género, aunque más suntuoso, debió de existir en el templo en tiempos de Salomón.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.