Una Legion De Fervorosas Almas
de recio temple, de alentar pujante como bandada de caudales águilas se levantó del mundo. ¡Son los heraldos de la Virgen Santa! Los guerreros marianos que se agrupan en torno de la cándida bandera nobilísima que Montfort victorioso tremolara. ¡Miradlos! ¡Ellos son! Por la llanura avanzan como escuadrón en orden de batalla. Dispuestos vienen a esgrimir la espada contra las huestes del maligno monstruo que el imperio de Cristo desbaratan… -a derribar las altaneras torres de la soberbia humana… -a demoler los diamantinos muros de la moderna Jericó, que ufana sus torres marfileñas por los espacios lanza. ¡Suyo es el triunfo! ¡La victoria es suya! Es la Virgen su excelsa Capitana que los prevée de armas invencibles en su sagrado CORAZÓN forjadas. No se abate su espíritu bizarro. -Son hijos de Leví, son de su raza! -Son nubes tronadoras Si a las campiñas de verdor esmaltan con su lluvia benéfica, a su paso contra el pecado y el infierno braman. Son férvidos Apóstoles llenos de celo, respirando llamas. Macabeos de Cristo y de María Luchan hiriendo, derribando matan. Una ilusión radiante acarician sus almas es el resorte mágico que a combatir los lanza:
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