08 Condiciones para conocer a Dios
CONDICIONES PARA CONOCER A DIOS
15. Y ahora, según nos permite el tiempo, recibe sobre Dios alguna enseñanza derivada de aquella analogía de las cosas sensibles. Ciertamente Dios es inteligible, y también son inteligibles aquellos objetos del saber; sin embargo, difieren mucho entre sí. Pues también la tierra es visible, y la luz; pero la tierra no puede verse si no está iluminada por la luz. Luego lo que se enseña en las ciencias –y que sin ninguna duda tenemos como verdades certísimas–, hay que pensar que no se puede entender sin la iluminación de otra especie de sol que le es propia. Así pues, tal como en el sol visible podemos notar tres cosas: que existe, que esplende, que ilumina; del mismo modo, en aquel secretísimo Dios, a cuyo conocimiento aspiras, tres se han de considerar: que existe, que es inteligible y que hace que las demás cosas se entiendan. Me atrevo, pues, a enseñarte estas dos cosas: tú mismo y Dios que te hace entender. Pero antes respóndeme qué te parece lo dicho, ¿lo consideras cosa probable o verdadera?
A.– Claramente probable; pero confieso que alcanzo una esperanza mayor; pues a parte de aquellas proposiciones relativas a la línea y la esfera, nada me has dicho, a lo que me atreva dar el nombre de ciencia.
R.– No es de extrañar, porque hasta ahora no te he ofrecido ninguna cosa que se te imponga con esa clase de percepción.
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