44 ¿Qué es la biblioteca de Nag-Hammadi?
Es la colección de trece códices de papiro con tapas de cuero que fueron casualmente descubiertos en 1945 en el alto Egipto, junto a la antigua aldea de Quenoboskion, a unos diez kilómetros de la moderna ciudad de Nag-Hammadi. Actualmente se conservan en el Museo Copto de El Cairo, y se suelen designar con las siglas NHC (Nag-Hammadi Codices). A la misma colección se suelen unir otros tres códices conocidos desde el siglo XVIII que se encuentran en Londres (Codex Askewianus, normalmente conocido como Pistis Sophia), Oxford (Codex Brucianus) y Berlín (Codex Berolinensis). Estos tres códices, aunque son más tardíos, proceden de la misma zona.
También el recientemente editado Evangelio de Judas es de la misma corriente (véase la pregunta: ¿Qué dice el Evangelio de Judas? ).
Los NHC fueron confeccionados hacia el año 330 y enterrados a finales del siglo IV o principios del V, al parecer para evitar su destrucción por parte de alguna autoridad eclesiástica. Esos códices contienen unas cincuenta obras escritas en copto —la lengua egipcia hablada por los cristianos de Egipto y escrita con caracteres griegos—, que son traducciones del griego, a veces no muy fiables. Casi todas las obras son de carácter herético y reflejan distintas tendencias gnósticas que, en general, ya eran conocidas porque las combatieron los Padres de la Iglesia, especialmente San Ireneo, San Hipólito de Roma y San Epifanio (véase la pregunta anterior). La principal aportación de esos códices es que ahora tenemos acceso directamente a las obras de los propios gnósticos y se puede comprobar que, efectivamente, los Santos Padres conocían bien aquello a lo que se enfrentaban.
Desde el punto de vista literario, en NHC están representados los géneros más diversos: tratados teológicos y filosóficos, apocalipsis, evangelios, oraciones, hechos de apóstoles, cartas, etc. A veces los títulos no están en el original, sino que han sido puestos por los editores atendiendo al contenido.
Respecto a las obras que llevan como título «evangelio», hay que observar que se parecen muy poco a los evangelios canónicos, ya que no presentan una narración de la vida del Señor, sino las revelaciones secretas que presuntamente Jesús hizo a sus discípulos. Así por ejemplo, el Evangelio de Tomás trae ciento catorce dichos de Jesús, uno detrás de otro, sin más contexto narrativo que algunas preguntas que a veces le hacen los discípulos; y el Evangelio de María [Magdalena] narra la revelación que Cristo glorioso le hace a ella sobre la ascensión del alma (véase la pregunta 46: ¿Qué dice el Evangelio de María [Magdalena]? ).
Desde el punto de vista de las doctrinas contenidas, los códices incluyen en general obras gnósticas cristianas; aunque en algunas, como el Apócrifo de Juan —una de las más importantes ya que se encuentra en cuatro códices—, los rasgos cristianos parecen secundarios respecto al mito gnóstico que constituye su núcleo. En este mito se interpretan al revés los primeros capítulos del Génesis, presentando al Dios creador o Demiurgo como un dios inferior y perverso que ha creado la materia. Pero en los códices hay también obras gnósticas no cristianas que recogen una gnosis greco-pagana desarrollada en torno a figura de Hermes Trimegisto, considerado el gran revelador del conocimiento (Discurso del ocho y el nueve ). Este tipo de gnosis ya se conocía en parte con anterioridad a los descubrimientos. Incluso en NHC VI se recoge un fragmento de La República de Platón.
A pesar de la notable variedad en género literario y contenido de los libros de esa Biblioteca, el rasgo común es que se trata de obras que sirven para la especulación religiosa-filosófica y que son ajenas a las utilizadas en la cristiandad católica.
GONZALO ARANDA
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