35 ¿Quién fue José de Arimatea?
José de Arimatea aparece mencionado en los cuatro evangelios en el contexto de la pasión y muerte de Jesús. Era oriundo de Arimatea (Armathajim en hebreo), una población en Judá, la actual Rentis, a 10 km al nordeste de Lydda, probablemente el lugar de nacimiento de Samuel (1 S 1:1). Hombre rico (Mat 27:57) y miembro ilustre del Sanedrín (Mar 15:43; Luc 23:50), tenía un sepulcro nuevo cavado en la roca, cerca del Gólgota, en Jerusalén. Era discípulo de Jesús, pero, como Nicodemo, lo mantenía en oculto por temor a las autoridades judías (Jua 19:38). De él dice Lucas que esperaba el Reino de Dios y no había consentido en la condena de Jesús por parte del Sanedrín (Luc 23:50-51). En los momentos crueles de la crucifixión no teme dar la cara y pide a Pilato el cuerpo de Jesús (en el Evangelio de Pedro, 2:1; 6:23-24: un apócrifo del siglo II, José lo solicita antes de la crucifixión). Concedido el permiso por el prefecto, descuelga al crucificado, lo envuelve en una sábana limpia y, con ayuda de Nicodemo, deposita a Jesús en el sepulcro de su propiedad, que todavía nadie había utilizado. Tras cerrarlo con una gran roca se marchan (Mat 27:57-60 : Mar 15:42-46 : Luc 23:50-53 y Jua 19:38-42). Hasta aquí los datos históricos.
A partir del siglo IV surgieron tradiciones legendarias de carácter fantástico en las que se ensalzaba la figura de José. En un apócrifo del siglo V, las Actas de Pilato, también llamado Evangelio de Nicodemo, se narra que los judíos reprueban el comportamiento de José y Nicodemo a favor de Jesús y que, por este motivo, José es enviado a prisión. Liberado milagrosamente, aparece en Arimatea. De allí regresa a Jerusalén y cuenta cómo fue rescatado por Jesús. Más fabulosa todavía es la obra La venganza del Salvador (siglo IV?), que tuvo una gran difusión en Inglaterra y Aquitania. En este libro se narra la marcha de Tito al frente de sus legiones para vengar la muerte de Jesús. Al conquistar Jerusalén, encuentra en una torre a José, donde había sido encerrado para que muriera de hambre. Sin embargo, había sobrevivido, alimentado por un manjar celestial.
En los siglos XI-XIII, la leyenda sobre José de Arimatea fue coloreándose de nuevos detalles en las Islas Británicas y en Francia, insertándose en el ciclo del santo Grial y del rey Arturo. Según una de estas leyendas, José lavó el cuerpo de Jesús y recogió el agua y la sangre en un recipiente. Después, José y Nicodemo dividieron su contenido (véase la pregunta 29: ¿Qué es el Santo Grial? ¿Qué relaciones tiene con el Santo Cáliz? ). Otras leyendas dicen que José, llevando este relicario, evangelizó Francia (algunos relatos dicen que habría desembarcado en Marsella con Marta, María y Lázaro), España (donde Santiago lo habría consagrado obispo), Portugal e Inglaterra. En esta última región, la figura de José se hizo muy popular. La leyenda le hace el primer fundador de la primera iglesia en suelo británico, en Glastonbury Tor, donde mientras estaba dormido su báculo echó raíces y floreció. Glastonbury Abbey se convirtió en un importante lugar de peregrinación hasta que fue disuelta con la Reforma en 1539: En Francia, una leyenda del siglo IX refiere que el patriarca Fortunato de Jerusalén, en tiempos de Carlomagno, huyó a occidente llevándose los huesos de José de Arimatea, hasta llegar al monasterio de Moyenmoutier, donde fue abad.
Todas estas leyendas muestran la importancia que se daba a los primeros discípulos de Jesús. El desarrollo de estos relatos puede estar vinculado a polémicas circunstanciales de algunas regiones (como Inglaterra o Francia) con Roma. Se trataría de querer mostrar que determinadas regiones habían sido evangelizadas por discípulos de Jesús y no por misioneros enviados desde la capital de la cristiandad. En cualquier caso, nada tienen que ver con los datos históricos.
JUAN CHAPA
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