Infierno
360. Existencia del infierno
Soy católico. Amo a Dios y sé que Él me ama porque es mi Padre.
Por eso no me cabe en la cabeza que me castigue con un infierno eterno, por muy malo que yo haya sido, pues es infinitamente misericordioso.
La existencia del infierno es dogma de fe. El que nosotros no lo entendamos es lógico, dada la cortedad de nuestro entendimiento. Pero si Cristo dice en el Evangelio que hay infierno eterno, nosotros no podemos contradecir la afirmación de Cristo-Dios. Pero además, la existencia del infierno se explica razonablemente. Es verdad que Dios es infinitamente misericordioso. Pero también es infinitamente justo.
Su misericordia hay que armonizarla con su justicia. Porque es infinitamente misericordioso lo perdona todo y del todo. Pero como es infinitamente justo no puede perdonar al que no pide perdón. Sería una monstruosidad perdonar al que no pide perdón. Si tu niño le levanta la mano a su madre, tú le puedes perdonar, pero antes le exiges que pida perdón. Lo mismo Dios.
El momento de pedir perdón es antes de morir. Después de la muerte no se puede pedir perdón. El que no pide perdón antes de morir va a estar eternamente sin pedir perdón, y Dios eternamente sin perdonarle. No porque a Dios le falte misericordia, sino porque el pecador no puso la condición indispensable de pedir perdón.
361. ¿Dónde está el infierno?
Querido P. Loring: Creo que el Papa ha dicho que el infierno no es un lugar. Pues si no está en ningún sitio es que no existe. ¿Cómo lo explicaría usted?
El Papa no ha dicho que «no exista» sino que «no es un lugar», es un «estado», es un modo de estar, un modo de existir.
Lo que no es material no ocupa sitio. Los espíritus no ocupan sitio, porque no son materiales. Por ejemplo, una calculadora, como es material, la puedo tener encima de la mesa o en mi bolsillo, pero no así la tabla de multiplicar, porque no es material. La tabla de multiplicar no la puedo meter en una cajita ni en un cajón; sin embargo es una realidad.
El que algo no ocupe sitio no es que no sea una realidad. No todo lo que es real es material, pero hablamos de modo popular para entendernos. Decimos que nuestra madre está en el Cielo para indicar que está con Dios. El mismo Jesucristo nos enseñó a rezar «Padre Nuestro que estás en el Cielo». Y la Biblia dice que Adán y Eva, después de pecar fueron expulsados del paraíso, para indicarnos que perdieron su estado de gracia, pero no fueron expulsados de ningún lugar. Y es que hablamos de modo popular para entendernos.
362. El espíritu entre llamas
Muchas veces he oído hablar del fuego del infierno. Incluso en cuadros del infierno se pinta a los condenados entre llamas. Pero no entiendo cómo el fuego puede atormentar espíritus, pues después de la muerte el cuerpo se queda en la tumba. Le agradecería una aclaración.
Tiene usted razón al decir que si el fuego del infierno atormenta los espíritus no es como el que tenemos aquí. Pero Jesucristo repetidamente usa la palabra «fuego» para hablar del tormento del infierno. Seguramente porque es apropiada, aunque sea metafórica. Lo mismo que nosotros decimos: «He tirado al suelo el trozo de hielo porque me quemaba en la mano». El hielo no quema, pero produce un dolor similar.
Jesucristo, al hablar del infierno, también utiliza la palabra «gehenna». La «gehenna» era un basurero donde se quemaba la basura y había fuego encendido permanentemente. Por eso Jesucristo lo toma como símbolo del fuego eterno del infierno. Y si Jesucristo la emplea, nosotros debemos tratarla con respeto.
363. Fuego del infierno
¡Cuántas veces de niño se nos ha asustado con el fuego del infierno! ¿Es esto válido hoy día?
Es posible que en alguna predicación se exagerara hablando del fuego del infierno. Pero la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe dijo el 17 de mayo de 1997 que «aunque la palabra "fuego" es sólo una imagen, debe ser tratada con todo respeto» pues fue empleada por Jesucristo.
Si Cristo la empleó fue porque el tormento del infierno debe ser similar al del fuego.. El Nuevo Testamento habla veintitrés veces del fuego del infierno. Por lo tanto sigue teniendo valor el hablar del fuego del infierno.
Pero en el infierno hay otro tormento peor que el fuego: la desesperación del condenado al ver que por su culpa perdió el Cielo para siempre. El grito terrible del condenado es: «Me he equivocado. Y ya no tengo solución». Esta desesperación la simboliza el Evangelio con el rechinar de dientes.
Quiero advertir, por las cosas que se oyen, que la existencia del infierno es dogma de fe.
364. Eliminación del infierno
Me han comentado que el Papa eliminó el infierno. Yo sé que no es verdad, pero me gustaría recibir una verdadera fundamentación sobre dicho asunto. Desde ya, muchas gracias.
Es mentira que el Papa haya eliminado el infierno. Lo que dijo el Papa es que el infierno no es un lugar, sino un estado. Esto es verdad, pues los espíritus no ocupan espacio, por lo tanto no están en un lugar. Pero eso no significa que no existan. Los pensamientos, el amor, el odio, la envidia, etc., tampoco ocupan un lugar porque no son materiales, sin embargo existen.
En el modo popular de hablar decimos: “ir al Cielo” o “ir al infierno”.
Lo mismo que decimos que el Sol sale y se pone, y tampoco es así hablando científicamente, sino que es la Tierra la que, en su rotación, ofrece al Sol distintas partes de su superficie.
365. « descendió a los infiernos»
Cada vez que rezo el Credo y digo «descendió a los infiernos», me quedo pensando que si Dios fue al infierno, el infierno deja de ser infierno. ¿Me pude aclarar esta duda?
No hay que confundir el infierno con los «infiernos» a los que fue Cristo después de morir. Rezamos en el credo de los Apóstoles: «Descendió a los infiernos». Aquí los «infiernos» se refiere al lugar de los muertos, como se dice en el Canon IV de la Misa. Se trata de los justos que esperaban la redención del Mesías prometido. Allí fue Cristo a anunciarles la Redención.
A la morada de los muertos también la llama el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, (n° 633) «el limbo de los justos».
366. Bajó a los infiernos
Querido Padre: Dice el Credo que Jesús resucitado bajó al infierno. ¿Para qué?
Hay palabras que tienen varios significados. «Cámara» puede ser fotográfica o habitación. Infierno puede ser el del demonio o el limbo de los justos del Antiguo Testamento que esperaban la redención de Cristo.
367. Dios en el infierno
Dios está en todas partes, porque está en todos los lugares de la Tierra. Pero el infierno es otra cosa. No es un lugar de este mundo. Es el estado de sufrimiento de los que han muerto en pecado mortal sin arrepentirse.
368. «El mundo»
Padre Loring. Unos hermanos me hicieron algunas preguntas sobre el tema de «El mundo», (enemigo del alma). Yo quisiera que por favor me enunciara alguna definición del término «el mundo». Algunos ejemplos. Y sobre todo, me preguntan que con tantos avances de la ciencia, de la tecnología, nuevos descubrimientos, etc. ¿Cómo saber que algo es «el mundo», sólo porque la Iglesia lo dice? Me citan como ejemplo que antes algunas cosas científicas la Iglesia las consideraba brujería. ¿Cómo estar seguros que la Iglesia no se equivoca en los criterios?
En tu @ hay mucha confusión. Se entiende por «mundo» el modo de pensar mundano: lujo, placer, vanidad, etc. Los avances de la ciencia no tienen nada de malo si se encarrilan para que no vayan contra el hombre. Es normal fiarse de la Iglesia cuando habla de moral, lo mismo que nos fiamos del médico si habla de medicina, o del abogado si habla de leyes. La brujería no tiene nada de científico, sino de fraude y de satanismo.
369. Estaba escrito
Buen día. Cuando La Virgen de Fátima dijo que Dios iba a castigar al mundo con otra guerra peor si el mundo no se convertía significa que Hitler, que empezó con la segunda guerra mundial, ¿sólo fue un instrumento de Dios para castigar al mundo? Gracias por su tiempo.
La ciencia de Dios sobre el futuro no quita libertad al hombre. El hombre es responsable de lo que hace, y lo hace libremente. Pero como Dios lo sabe, lo puede anunciar.
Por ejemplo: Dios sabía que Judas lo iba a traicionar, y por eso lo profetiza, pero Judas lo vendió libremente. Por eso no es correcto decir que Judas vendió a Cristo porque estaba escrito, sino que estaba escrito porque Dios sabía de antemano que Judas lo iba a vender.
370. El mal
Reverendo Padre: Le he seguido siempre con admiración. Soy cristiano bautizado, confirmado y casado por la Iglesia, y de Misa frecuente. Humildemente pido su ayuda porque tengo dudas que me atormentan y me quitan la paz.
1) Si Dios es perfecto, ¿cómo ha podido crear un mundo imperfecto? Eso es contradictorio. ¿Cómo un buen artista va a hacer una obra tan deficiente? Dirá que muchas de las cosas que yo llamo imperfectas no son tales, pero hay algo que no me puede negar: que el mundo es en algún grado imperfecto, por lo cual se mantiene mi problema.
2) Si el mal existe, Dios que es bueno y omnipotente, ¿cómo puede existir? Quiero decir: Si no quiere evitar el mal no es bueno; si no puede no es omnipotente, con lo cual mi tortura se mantiene.
3) Pero hay algo peor: ¿De dónde surgió el mal? Me dirá que de nuestra libertad, pero ¿qué hace que hagamos malas elecciones al principio? ¿De dónde salió la primera mala elección si todo era bueno al principio?
4) Me dirá que el mal es necesario para que el amor y la libertad tengan sentido o utilidad, pero si Dios lo puede todo y es bueno ¿por qué no pudo hacer un mundo en que sólo hubiera bien habiendo a la libertad?
En fin, reverendo padre, gracias anticipadas por sus respuestas.
Tus dudas son muy razonables. El único ser omniperfecto es Dios. Fuera de Él, todo es imperfecto. Cualquier mundo que Dios crease sería imperfecto. Y Dios ha pensado que este mundo, con sus imperfecciones, sirve para que nosotros salvemos nuestra alma, que es la única razón por la que estamos aquí. Pero no todas las desgracias de la vida dependen de Dios. El mal que proviene de los pecados de los hombres, no es querido por Dios; pero respeta la libertad de los pecadores. Y los pecados de los hombres provienen de nuestra concupiscencia, consecuencia del pecado original y de las tentaciones del demonio, que condenado al infierno por su soberbia, desea llevarnos allí porque nos tiene envidia.
371. El problema del mal
Soy católico. Creo en Dios y confío en su Providencia. Pero hay cosas que no comprendo. ¿Cómo permite Dios los terremotos, los huracanes, las inundaciones, y el sufrimiento de niños pequeños? ¿Me puede dar una explicación?
Reconozco que su pregunta es una de las más difíciles de responder. Evidentemente que no podemos comprender todos los planes de Dios. Debe bastarnos saber que es nuestro Padre, y que todo lo que hace es en bien nuestro, aunque nosotros no lo comprendamos.
Se presenta el problema del mal. El mal es un misterio que supera el entendimiento humano. Nos debe bastar el saber que Dios saca bienes de los males.
Por ejemplo, para que el pecador reconozca su falta y se arrepienta; para que el justo expíe sus faltas en este mundo, gane así mayor gloria en el Cielo, y dé buen ejemplo al prójimo con su paciencia; para que los hombres vivan más despegados de las cosas de la Tierra, porque esta vida es tiempo de prueba y no de premio, etc.
A veces, es difícil consolar a unos padres que han perdido a su niño angelical. Pero no podemos olvidar que Dios es padre amorosísimo, y no permite nada que no sea en bien nuestro. Dios conoce el futuro, y sabe si esa criatura angelical va a perseverar así o se va a torcer con gran daño para sí y para sus padres.
Puede ser que la muerte angelical de ahora sería muy diferente el día de mañana. Confiemos en que los planes de Dios son siempre para nuestro mayor bien.
Puede ser que en un caso concreto, no alcancemos a ver el bien que Dios saca de ese mal. Pero ya nos dice San Pablo que «para los que aman a Dios, todo coopera en su bien». A veces Dios hace sufrir a los buenos para que con sus méritos aumenten el premio celestial.
«Dios en su infinita Sabiduría subordina un bien inferior a un bien superior, el bien material al espiritual, el físico al moral, el profano al religioso, el terreno al celestial; porque no estamos hechos para la tierra sino para el Cielo, no para el tiempo sino para la eternidad».
Sin negar el problema del mal, vamos a dar algunas ideas aclaratorias. Mal es la carencia de un bien debido. Para la piedra no es un mal el no poder ver, pero sí lo sería para mí. En cambio para mí no es mal no poder volar, pero sí lo sería para un águila. Por eso dice Santo Tomás que el mal no es cualquier carencia de un bien, sino la carencia de un bien propio de una determinada criatura.
El único mal absoluto es el infierno.
Todos los demás males son relativos: para unos sí, y para otros no; en un sentido sí y en otro no.
Un terremoto puede ser un mal para mí, que en él he perdido mi casa y algunos seres queridos; pero no lo es para la Tierra que ha conseguido más estabilidad en su
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 312. SAN PABLO: Carta a los Romanos, 8:28 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, Apéndice, III, A, 4, nº 642. Ed. BAC. Madrid.
masa. Una enfermedad es un mal para mí en el sentido de que me hace sufrir, pero puede ser un bien si con ella me santifico y merezco más para el Cielo.
En el hombre el mal físico produce dolor, y el mal moral es producido por el pecado. El mal físico es consecuencia de las leyes de la Naturaleza. El mal moral es consecuencia del mal uso de la libertad humana. Para evitar el mal moral, Dios tendría que quitar la libertad al hombre.
Dice el filósofo ruso Nikolai Berdaiev: «El problema del mal no es otra cosa que el problema de la libertad».
Todo hombre libre es capaz de pecar. Y un hombre sin libertad dejaría de ser hombre. «Si el hombre no fuera libre, no sería hombre». «Es la libertad la facultad por la que somos hombres».
La libertad para ser bueno o ser malo es lo que hace meritorio ser bueno.
Y hacer méritos para la vida eterna, es para lo que Dios nos ha puesto en la Tierra.
Si Dios impidiera al hombre hacer el mal, violentaría su libertad.
Dios tiene sus razones para permitir el mal.
A nosotros nos basta con saber que Dios tiene Providencia, aunque desconozcamos sus caminos.
«La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo conoceremos plenamente en la vida eterna.
Dice San Pablo: «Sabemos que Dios hace converger todas las cosas para el bien de aquellos que le aman».
Evidentemente que Dios pudo haber hecho un mundo con otras leyes físicas.
Pero todo mundo imaginable es perfectible.
Para no poder ser superado hay que ser Dios, que es el único ser Omniperfecto. Dios ha pensado que este mundo es suficientemente bueno para que en él viva el hombre, y gane la gloria eterna que es el fin para el cual ha sido creado.
Pero, sobre todo, la respuesta al dolor es Cristo, que quiso pasarlo primero para animarnos a sufrir.
Como la madre que prueba primero la sopa delante del niño, que no quiere comer, para animarle.
El sufrimiento humano, individual o colectivo, a veces sólo tiene una respuesta: Cristo crucificado.
«Al que sufre no se le puede ir con razonamientos. Se le acompaña y se le consuela. Por eso la mejor respuesta al dolor es Cristo crucificado».
La Redención de la humanidad se ha hecho por el dolor.
Por eso muchos santos han amado el dolor.
VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XII. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona. 2000. JUAN ANTONIO GALINDO: Dios no ha muerto, XV, 5,1. Ed. San Pablo. Madrid. ANTONIO GARCÍA FIGAR, O.P.: Matrimonio y Familia, V, 6. Ed. FAX. Madrid. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1745. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 324. SAN PABLO: Carta a los Romanos, 8:28 JEAN DANIELOU: Dios y nosotros, II. Ed. Taurus. Madrid.
El calvario se ha convertido en la meta ideal, según aquello de San Pablo que no quería gloriarse de «otra cosa que no fuera la cruz de Cristo».
Y por extraña paradoja, el sufrir por amor a Cristo es una fuente inefable de consuelo. También lo dijo San Pablo: «Sobreabundo de gozo en medio de mis tribulaciones».
Y es que el sacrificio realizado por amor pierde toda su dureza. Incluso se convierte en alegría cuando se ama de verdad.
Y además, la esperanza de la gloria.
«El dolor pasará, las tribulaciones se acabarán, el sufrimiento se extinguirá para siempre. Y todo ello quedará sustituido por una sublime e incomparable gloria que no terminará jamás».
Por eso dice San Pablo: «¿Qué tienen que ver las amarguras y tribulaciones de la tierra si las comparamos con la inmensa gloria que nos aguarda en la eternidad?».
»El cristiano no permanece pasivo ante el dolor propio o ajeno, y procura prevenirlo con todos los medios lícitos de que dispone. (…)
»Cuando los recursos humanos se han venido abajo, cuando la ciencia y el amor se han declarado impotentes, el cristiano tiene todavía un refugio.
»Para él, el Cielo no está vacío.
»En él vive un Dios bueno, sabio y omnipotente del cual dependen todos los acontecimientos de la vida y todos los fenómenos del universo. Un Dios que conoce nuestras miserias y oye nuestras voces de auxilio, y puede, si le parece bien, socorrernos y consolarnos.
»Y cuando la oración no es oída enseguida, el cristiano no se desanima. (…) Sabe aceptar con serena resignación los designios inescrutables de Dios, que es el más amoroso de los padres».
Todas las cosas tienen «pros» y «contras».
La electricidad nos trae muchos bienes (iluminación, telecomunicación, motores, etc.); pero también puede provocar un incendio por cortocircuito y matar por electrocución.
A pesar de los peligros que supone la electricidad no por eso dejas de poner en tu casa instalación eléctrica.
El mundo que Dios ha hecho tiene muchas cosas buenas, pero a veces ocurren adversidades y contratiempos.
Son consecuencias de que el mundo es un ser en evolución. La dinámica de la evolución provoca contrastes y conflictos.
A veces ocurren cosas que no comprendemos.
SAN PABLO: Carta a los Gálatas, 6:14 SAN PABLO: Segunda Carta a los Corintios, 7:14 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, Apéndice, 3º B, 3, nº 680. Ed. BAC. Madrid. ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, Apéndice, 3º B, 4, nº 690. Ed. BAC. Madrid. SAN PABLO: Segunda Carta a los Corintios, 4:17 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, Apéndice, 3º, B, 2, nº 678. Ed. BAC. JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S.I.: Cristianos en busca de respuestas, VI, 3. Ed. Sal Terrae. Santander.
Pero es absurdo querer entender a Dios al modo humano.
Es como si un animal quisiera entender las ideas filosóficas humanas: es imposible. Es lógico que el hombre no entienda a veces el proceder de Dios.
A nosotros nos basta saber que Dios es Padre, y permite el sufrimiento para nuestro bien. Lo mismo que una madre le pone a su hijo una inyección que éste necesita, aunque le duela.
Dios deja actuar las leyes de la naturaleza y la libertad de los hombres, y no los mueve como el jugador de ajedrez las piezas.
Sin embargo, ha de ser un consuelo para nosotros saber que en igualdad de circunstancias, en el gozan más, los que más han sufrido en este mundo con cristiana resignación. Cielo Es consolador saber que «el sufrir pasa, pero el premio de haber sufrido por amor a Dios durará eternamente». En el Cielo bendeciremos a Dios por aquellos sufrimientos que nos han merecido tanta gloria eterna.
No nos engañemos con el aparente triunfo de algunos malos.
En primer lugar, porque el triunfo del malo se limita a esta vida, donde la experiencia enseña que no se da triunfo completo y libre de mal. Pero, sobre todo, porque el que peca es un fracasado para la eternidad, que es donde el fracaso es completo e irremediable. El único que triunfa es quien se salva.
372. Razón del sufrimiento
Padre: ¡Cuánto sufrimiento hay en el mundo!
¿Por qué Dios nos hace sufrir? ¿Por qué Jesús sufrió tanto? ¿Por qué Dios ha querido que la Redención se realice por el sufrimiento?
No lo sabemos. Quizás, porque el motivo del pecado sea el placer, y el sufrimiento sea el antídoto. Y porque el sufrimiento es el exponente del amor. La medida en que sufres en bien de una persona depende del amor que la tengas.
373. Apariciones marianas y el Anticristo
Querido P. Loring: Por todas partes se habla de apariciones de la Virgen. Y todos sus mensajes son catastrofistas. Se habla de que el fin del mundo está próximo, de que ya ha venido el Anticristo, etc… Yo soy escéptico a todo esto. ¿Usted qué opina?
Contesto brevemente a su carta.
ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, Apéndice, 3º A, III, 6, nº 664. Ed. BAC. Madrid.
La Virgen Santísima puede aparecerse cuando quiera y a quien ella quiera. Nadie tiene derecho a prohibírselo. Pero la experiencia demuestra que hay mucho fraude y superchería.
Por eso hay que estudiar cada caso. No se puede ni aceptar ni rechazar cada caso sin un estudio previo.
Algunos, de entrada, se ve que son falsos; pero otros tienen aspectos de poder ser verdaderos, como las apariciones de Medjugorie en Yugoslavia. Con todo, lo más prudente es esperar que la Iglesia las apruebe; aunque a veces tarda mucho.
Sobre la venida del Anticristo es algo de lo que se habla periódicamente. Pero si ha de preceder al fin del mundo, y Cristo dijo que nadie sabe cuándo esto será, me parece expuesto hacer predicciones.
374. El maligno
Querido P. Loring. ¿Por qué en el Padrenuestro decimos «líbranos del mal» si San Mateo dice «del maligno»?
La palabra «apo tou ponerou», admite las dos traducciones. Las Biblias de Shöekel y Bover traducen por «maligno», pero la de Jerusalén y la de Petisco, traducen por «el mal». Las dos son aceptables, pues del demonio sólo nos vienen males.
375. El fin del mundo
Reverendo Padre: ¿Qué piensa usted del fin del mundo?
Está de moda hablar del fin del mundo. Algunos lo esperaban el 21 de diciembre de 2012, malinterpretando el calendario maya; pero pasó ese día, y nada. Y es que ya dijo Jesucristo que nadie sabe la fecha, por eso, todas las predicciones son erróneas.
Mi opinión personal es que no está cercano, pues dice San Pablo en la Carta a los Romanos 11:26, que antes se convertirán todos los judíos. Es verdad que hay judíos católicos. Cuando estuve en Nueva York dando conferencias vi a jóvenes con camisetas que ponían: Jews for Jesus = Los judíos por Jesús, pero la conversión de todos los judíos no creo que esté cerca.
Con todo, es curioso observar que los astrónomos hablan de una próxima explosión del Sol que abrasará toda la Tierra, pero esto puede tardar muchos años, y para nosotros, el fin del mundo es nuestra propia muerte.
Lo importante es que estemos preparados espiritualmente para que Dios nos reciba en su Gloria.
376. 666
¿Por qué en el Apocalipsis se designa al Anticristo con el 666?
En la Biblia, con frecuencia, los números tienen un significado simbólico.
El 7 es número perfecto. El 6 (7-1) es número imperfecto. Y tres veces 6 (666) es símbolo de la maldad suprema.
377. Traición de Judas
Si estaba escrito que Jesús iba a ser traicionado, y cuando Judas lo traicionó, dice el Evangelio que fue “para que se cumpliera la Escritura”, parece que Judas cumplió una decisión divina, y por lo tanto no fue responsable de su traición.
La traducción de “para que se cumpla la Escritura” no es correcta. Según los especialistas la traducción correcta es “de esta manera se cumplió la Escritura”. Estaba escrito porque Dios sabía de antemano que Judas lo iba a traicionar. Pero la traición fue totalmente libre y responsable.
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