43º Dejarse guiar por el Espíritu Santo
En un cursillo de dinámica de grupo hube de someterme, escribe C. Vallés, a un ejercicio especial. Nos agrupamos de dos en dos y cada compañero por turno se dejaba vendar los ojos por el otro. Luego se dejaba llevar de la mano adonde el otro lo quería llevar. Las parejas no tenían que decirse nada entre sí; pero sólo anotar mentalmente todo lo que le iba pasando a uno por dentro en el paseo a ciegas. Mi compañero me llevó deprisa, me hizo dar vueltas, me hizo esperar y yo no tenía ni idea de por dónde me llevaba. Lo interesante era que al final del paseo, sin vendas ya y todos juntos otra vez, nos contábamos unos a otros delante de todo el grupo qué era lo que habíamos ido sintiendo al caminar a oscuras.
Nuestra vida entera es un paseo, en la oscuridad de la fe, llevados por la mano de Dios. Dios nos tiene agarrados por la mano y vamos a tener mucho que contarnos el uno al otro el día que nos quiten la venda. La fe es creer que el reino de Dios ha llegado... a pesar de toda la evidencia en contrario. La fe es el puente que une las orillas más distantes del mundo, entre lo que es y lo que ven nuestros ojos y lo que cree nuestro corazón, entre el presente y el futuro, entre el cielo y la tierra, hay un inmenso vacío. La fe es dejarse guiar por Dios, por su Espíritu Santo. No es que Dios tiene ya todo cocinado antes que naciéramos. La historia no la escribió Dios por su cuenta antes q de que naciéramos, sino que la está escribiendo ahora, con nosotros. No sólo nosotros no solamente Dios hacemos la historia. Podemos decir que, aunque Dios sabe todo, no conoce el futuro en cuanto futuro, sino conoce todo: pasado y futuro como presente. No hay que pensar que el futuro está decidido; el futuro lo decidimos nosotros cuando el futuro pasará por el presente. No podemos cambiar el pasado porque ya pasó y está fijo y rígido como una piedra que nadie puede mover. El futuro en cambio no está ya determinado, sino que lo decidimos cuando pasará por el presente. Y, dado que toda nuestra vida pasa por el presente, ser libres en el presente es ser libres siempre. Es en el momento presente que Dios nos llama, golpea a la puerta y espera nuestra respuesta. Podemos decir con toda verdad que Dios propone y nosotros disponemos o respondemos a la propuesta de Dios.
Son cristianos los que se dejan guiar por Dios, que buscan primero, como dice Jesús, el Reino de Dios y no se preocupan de otra cosa sino de cumplir con la misión que Dios les encomienda.
"Todos aquellos a los que conduce el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios" (Rom 8:14)
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