259º Guerra de religión
En la ciudad irlandesa de Belfast un sacerdote católico, un pastor protestante y un rabino se enzarzaron en una acalorada discusión teológica. De pronto se apareció un ángel en medio de ellos y les dijo: “Dios les envía su bendición. Formulen cada uno de ustedes un deseo de paz y será satisfecho por el Dios misericordioso”.
El pastor protestante rezó así: Le pido a Dios que haga desaparecer del territorio de Irlalda todos los católicos y entonces en nuestra isla reinará definitivamente la paz.
Luego el sacerdote católico rezó así: “Te pido, o Dios, que no quede un solo protestante en nuestra tierra y vendrá la paz”.
El rabino complacido quedaba en silencio. Entonces el ángel le preguntó: “Y, tú ¿qué le pides a Dios? ¿no tienes ningún deseo? “No”, - respondió el rabino -, me conformo con que se cumplan los deseos del pastor y del sacerdote”.
El movimiento ecuménico surgió en 1910: cuando en un congreso de los misioneros protestantes un enviado de la India salió con la siguiente reflexión:
"Nosotros les agradecemos mucho por habernos predicado el Evangelio de Jesucristo. Pero no los podemos agradecer por habernos predicado un Cristo dividido. Serán muy importantes para ustedes las distinciones entre luterano, anglicanos, metodistas, evangelistas etc. pero nosotros creemos en la oración de Jesús: "Que todos sean uno como Tú Padre, estás en mí, y yo en ti. Sean también uno en nosotros: así el mundo creerá que tú me has enviado"(Jua 17:21); "Que sean uno como Tú y Yo somos uno. Entonces el mundo reconocerá que tú me has enviado" (Jua 17:23)
No obstante los casi 2000 años de cristianismo, la unidad entre los cristianos está todavía por realizar. El movimiento ecuménico, guiado por el Espíritu Santo, ¿nos llevará a la unidad a lo largo del tercer milenio? Es lo que esperamos y por lo que rezamos.
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