239º “No acepto un mundo en el que los inocentes sufren”(Dostoijevski).
Eh aquí una página impresionante de Dostoijevski en su novela “Los hermanos Karamazov”.
Ivan, el ateo, discute con su hermano Alioscia:
“ Cómo es posible creer en la bondad, la omnipotencia y la sabiduría de Dios mirando el suplicio y la muerte de aquel niño que murió destrozado por los perros azuzados contra él por su padre encolerizado? O pensando en aquella niña abandonada en medio de la basura y las torturas del hambre y la sed a que la sometieron sus crueles padres? ¿Comprendes este absurdo, amigo y hermano mío? - pregunta Ivan a su pacífico hermano Alioscia. ¿Comprendes para qué sirve este mundo absurdo y para qué ha sido creado? Ni toda la ciencia del mundo vale lo que las lágrimas de esa niña que implora a Dios mientras se encuentra encerrada en el baño, sucia de sus propios excrementos". Lo que resulta intolerable y absolutamente inhumano es hacer del sufrimiento del inocente el 'material' y el 'abono' para preparar a bien de todos la armonía futura. Aunque sea verdad que "en el fin del mundo, en el momento de la armonía eterna, se cumplirá y se revelará algo tan precioso que bastará para colmar todos los corazones, para saciar a todos los descontentos, para redimir todas las maldades de los hombres, toda la sangre que se haya vertido, . qué me importa el infierno por los criminales, ¿qué puede arreglar el infierno cuando los niños ya han sufrido su martirio? Y ¿qué armonía es ésta, si hay infierno"?
El problema del mal es verdaderamente el obstáculo más serio para creer que Dios es Padre, que es Amor y que todo está bajo el control de su Providencia. Sobre todo nos pone en crisis el sufrimiento de los inocentes. ¿Qué culpa tienen ellos, decimos, para sufrir tanto?
La única respuesta que podemos dar a esta dificultad, que nos pone en crisis, es mirar a Jesucristo crucificado. Mirándolo a él no podemos decir que Dios no nos ama. Nos ama tanto que envió a su único hijo para que se hiciera como uno de nosotros y nos rescatara del mal. Prefirió dejar a su hijo morir en la cruz para demostrarnos su infinito amor. Ni Dios puede doblar nuestra voluntad que se rebela, pero puede dar un testimonio de amor tan grande que nos puede convencer. No obstante todo el mal del mundo, podemos creer que Dios nos ama y nos tiene preparado una felicidad definitiva después de esta vida.
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